Cuando entrevisté a Carmen Rojas me volví a enamorar de la poesía

(Por Pedro Serazzi, periodista y escritor chileno)

 

Los poemas a los pueblos donde nacimos o amamos, son los más difíciles de crear, mixturando el amor por nuestro pago  con la calidad y belleza de los versos. Sepan o no de poesía, hay miles de jueces de la comunidad, dado su veredicto. Mi referente chileno es el famoso vate chileno poeta, Andrés Sabella, el que hizo homenaje al bello puerto de Taltal. Esos me sacudieron como un seísmo, y lo mismo me sucedió, años después, con la poeta venezolana, nacida en San Sebastián de los Reyes, Carmen Rojas Larrazábal, y radicada en EE.UU., desde juveniles años. Fue a los 14 años cuando en su pueblo natal escribió el poema que dice en uno de sus fragmentos: “Río, luna, cielo y suelo/ eran los dueños del valle./ Cada paso el caminante/ suponía el nuevo cielo,/ que guardaría en el tiempo/ la luz de su antigua huella/ y que en cada espiga nueva/ fuera azul cada recuerdo/.

Trayectoria

La consagrada poeta, autora de cinco libros, entre muchos honores, es parte de Casa Bukowski .

Cursó estudios de Terapia Ocupacional en la Universidad del Sur de California (USC), con postgrados en especialidad pediátrica, así como especializaciones en Hungría e Israel.

Obtuvo su formación literaria bajo la preparación y guía del poeta venezolano Miguel Ramon Utrera, Premio Nacional de Literatura, Venezuela (1981). En Estados Unidos, realizó estudios en Literatura Inglesa, Literatura México-Americana (Chicano Studies), y Literatura Afro-Americana.

Fundó en Los Ángeles, California, la organización cultural Artepoesía Por La Paz. Ha colaborado  en las revistas impresas Alba de América del Instituto Literario y Cultural hispánico Los Ángeles, California, la revista Multicultural Echoes (ME), CasState University, Chico, California, y en la revista Molinos de Viento, México.

Digitalmente ha publicado en  revista Almiar, España; LiterArte Digital, Argentina; Soy Poeta.com, España; Letralia, Venezuela; Islabahia.com, España; Calle B, Cuba; Poetas del Mundo, Chile; Sociedad venezolana de Arte y Cultura, Venezuela; Aveviajera.org, Colombia; Espaciolatino.com, Uruguay; margencero.es, España y en el Instituto de Estudios Vallejianos, Brigham Young University, Utah,

Ha participado en múltiples congresos literarios incluyendo el primer congreso de la Academia Norteamericana de la Lengua española en Washington, DC; World Congress of Poets, UNESCO, en Kenosha, Wisconsin; Primavera de Palabras, Sonora, México; Congreso Internacional de Escritoras, Bogotá, Colombia; Congreso Internacional de Escritoras, Panamá; actividades de poesía durante eventos literarios con motivo del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, Panamá; Peña Literaria La Luciérnaga, Los Ángeles, California; evento literario en la Universidad Católica, Concepción, Chile; International Symposium of Hispanic Literature, CalState University Dominguez Hills, California,  entre otros.

Es miembro del World Congress of Poets, UNESCO desde el 2011, miembro fundador del Circulo de Escritores y Autores de La Plata, (CEAP), Argentina, y del Circulo de Embajadores de la Paz, Ginebra, Suiza desde el 2010.

Sus libros

Reloj de Arena, 2008

Alquimia de Huellas, 2009

Segundos de Agua Clara, 2010

Riberas de Ausencia, Editorial Zátachy, Colección Sueños de verano, Hermosillo, Sonora, México, 2011

Quince minutos bajo la lluvia, 2012

Confesiones de la Ausencia, 2014 Editorial Free Lancer, Atacama, Chile, 2014. Este libro fue presentado en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, durante el primer congreso de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

La conocí por Internet hace varios años y me fue presentada por un amigo común,  el poeta mexicano, Carlos Valenzuela. Luego compartimos en un congreso mundial de poesía que se inició en Kenosha, Wisconsin y recorrió cinco estados del país del norte. Luego el 2014, nos volvimos a ver cuando presidió el Congreso CUPHI III (Los Angeles).

Nunca hemos perdido contacto, porque los versos construyen las murallas del bien en el planeta y engrandecen el corazón de los seres humanos. Admiro su talento, profesionalismo, su capacidad de amar a sus semejantes, su sensibilidad por los que sufren, su sencillez, que me llevaron a este diálogo con ella. Creo que la segunda muñeca de su infancia fueron las palabras de un vate, su maestro, .lo que ella nos cuenta en esta entrevista.:

  • Han pasado seis  años desde su notable libro de poesía Confesiones de Ausencia, ¿Cuáles han sido los nuevos pasos en su poesía?

Había estado trabajando en un nuevo poemario llamado “La Palabra más Dulce del silencio”. Entonces ocurrió la pandemia y todo cambió. Mis versos cambiaron, mis ventanas solo podían mirar hacia adentro, y mi voz solo podía reflejarse en un espejo opaco por el polvo del silencio.

   Comencé entonces a escribir “lejanías de un Instante” poemas nacidos de esta dolorosa introspección llena de despedidas temporales y definitivas, llena de esperanzas dobladas solo para marcar la página que aún no se ha leído.

   Así nace “Lejanías de un instante”, en la hora intransitable de las despedidas.

   Este libro será publicado por Casa Bukowski en la Primavera del 2021, y llevará ilustraciones de mi gran amigo y excelente artista ilustrador de acuarelas, jose Luis Ocaña, de Malaga, España. Ahora es nuestro proyecto y yo siempre le digo que sus ilustraciones son el verso que le faltaba al poema.

– Siempre la vemos cómoda con los más diversos temas, desde tomar un astro y acariciarlo con sus dedos, escribir versos  épicos de las culturas prehispánicas, sentir estremercerse el alma con el romance eterno; acariciar  glosas de infancia, o el complejo mundo actual y su visión social… ¿cuál en su prisma actual?

Desde esta tragedia mundial se ven las diminutas nociones de existir, lo efímero e im permanente de cada cosa, lo Dulce o amargo de cada palabra, la tristeza y el milagro que encierra el estar vivos, como lo dijo Rumi, pasando por la vida “en esta caravana en marcha en que nos hemos conocido”

   La justicia social se aferra a la garganta de quien trata de callar sus verdades en este tiempo de pruebas e incertidumbre. Es un tema que lo escoge a uno y no al revés. Pienso que uno no está en control de las causas de su poesía, sino al contrario, la vida está al timón y en este caso hay tempestad. Como poeta corro a amarrar las velas cuando me lo indican, cuando veo la necesidad, procedo ha izar la noche para que sobrevivan las estrellas y sueño despierta para acercar la madrugada de un día más como sobreviviente de estos aguas de sal impredecible. Quema cuando muerde la piel de la esperanza. Quema cuando parece no escuchar la plegaria de la despedida.

– En que momentos, en este mundo veloz de hoy, nace la poesía en su corazón.

Para mi la poesía es el diálogo del espíritu, tejiendo la voz de lo efímero e im permanente. Es el diálogo con las cosas nuevas que fueron antes, el diálogo consigo mismo, a pesar del silencio. Para el espíritu no hay tiempo ni espacio y por ende es espontánea su aparición luminosa, que habla muy bajito para que el ruido de vivir a ciegas desaparezca. Aún en estos tiempos hay espacio y necesidad para que la poesía se manifieste con la iridiscencia de otros mundos.

 Muchas veces El ser humano ha construido puentes a su ego con los ladrillos de la poesía, ha inventado murallas y ha confabulado contra el propósito esencial de vivir, que es el ser feliz. Así tan ilusoriamente sacrifica el hombre la felicidad, por tres monedas de pretender ser más que los demás.

 La poesía es quien me define, en su propio tiempo y espacio, en su propia esencia y en su enjambre de belleza besando la miel de los jardines del día.

– ¿Son importantes los versos en el mundo de hoy, donde la mayor parte de nuestra vida es manejada por los chips robóticos?

  La poesía es la filosofía sencilla de lo humano y de lo divino. Ese marco de referencia es necesario y esencial para entender nuestra razón de ser, para hablarle al día de sus horas futuras, para ayudarnos a dejar el mundo un poco mejor porque hemos existido como decía Emerson, en su definición de lo que es realmente el éxito.

   No hay chip robótico que tiemble cuando un niño cruza la calle, ni cuando una promesa de amor se rompe de las manos más inesperadas, ni cuando alguien regresa habiendo aprendido a reconocer sus errores y hacerse grande al pedir perdón. Lo impredecible de vivir no se entiende muy a menudo con las máquinas. Ellas solo imitan pero no sienten. Así que siempre habrá espacio y urgencia de que nos habite la poesía.

– ¿Cuál es su mayor sueño como poeta, o que espera de la humanidad?

La poesía apela a la sensibilidad humana y con ello crece la empatía, la solidaridad, el respeto, la compasión, la justicia, en el corazón de la humanidad. Para eso escribo poesía, mientras mi ego sigue doblado para marcar la página del libro de Octavio Paz que estoy leyendo ahora. Y lo cambio de libro cuando es necesario.

   A veces está en Pasternak, otras en Chejov, Vallejo, Neruda, Mistral, Tolstoi y otros.

– ¿Con qué grupo del mundo poético ha estado trabajando estos meses y cuáles son las  metas?

He participado en varios grupos digitales para recitales e intercambio poético, artístico y literario en general. Pero el proyecto que me ha cautivado y que llegó a mi un apresurado día de Otoño, es Casa Bukowski, con sus metas, su carga enorme de creatividad y búsqueda infinita, con la leyenda de sus horas y su reloj marcando el liderazgo en la mejor expresión para ideas creativas artísticas, poéticas y literarios en general. Me han dado el privilegio de ser su Delegado, Representante y miembro del consejo editorial y eso es muy especial para mi.  Ahora estamos arribando al festival de cine provincial Extramuros. De pronto estoy en otro mundo pero está todo conectado a la poesía y mientras ella siga latiendo en todo, allí está mi lugar, mis afectos, mi propósito en un área muy especial de ser poeta para mi, el ser catalizador y agente de cambio del arte y la cultura en el mundo. 

   Casa Bukowski me refleja, me inspira y eso me hace feliz. Sigo escribiendo y leyendo, por supuesto eso no cambia nunca ni es reemplazable, porque no se puede reemplazar lo que respira en uno. Ella es mi aire fecundo que hace nuevas todas las cosas. 

– En su creación personal, ¿cuáles son sus nuevos hijos literarios?

“Lejanías de un Instante”, y otro que estoy comenzando a hacer trazos en la arena llamado “fisonomía de la tristeza”.

   También estoy escribiendo Haiku en cantidad, quizá se revelen en un pequeño poemario algún día. O quizá abran la puerta y se vayan por el mundo sin pedir permiso, tampoco lo sé. Lo cierto es que Basho An se aparece algunas noches o camina de puntillas en la madrugada entre mis versos. 

-¿Qué manantiales informan su poesía?

Todo lo que nos circunda, lo que es real y aparente, lo que se inventa y se lanza contra las ventanas del ser. 

Existe una experiencia espiritual casi como un estado de trance poético que habla por mi en el papel. Y entro en la realidad del otro, en sus zapatos y en sus huellas. Hablo en ellos y desde ellos, como omnisciente del verso en la hora mínima de sentir, no desde afuera. Es tan fácil y tentador escribir desde afuera. Por eso tardo en escribir porque necesito ese golpe de alegría o de tristeza en mi o desde cualquier otra realidad que me permita beber la urgencia de su voz. 

   La buena poesía no pasa desapercibida. La buena poesía es atemporánea. Hay cambio de estilos y formas y hasta contenido. Pero la savia de la poesía es única y reconocible en todas sus expresiones. Ella entabla conversación con el alma del lector muy rápidamente. 

Me ubico en La lectura permanente de grandes poetas como Martí, Frost, Angelou, Gluck, Pinsky, Whitman, Parra, Utrera, Paz, Lorca, Hernández, Machado, Rumi, Darwish, Hafez, Mistral, Ibarboru, Borges, Wong, Ruben Darío, Amado Nervo, y tantos otros. Todos ellos me nutren y me inquietan para que jamás me sienta tan cómoda que me olvide de sentir y de ser en la poesía.

   La lista es infinita y gira sobre mis días constantemente. También me gusta la ficción y los cuentos. Crecí leyendo los cuentos de Isaac Bashevis Singer, amo a Ray Bradbury, Edgar Lee Masters y el teatro de Voltaire y de Jacinto Benavente. 

– ¿Como comenzó a escribir poesía?

Comenzó con un trabajo sobre los fenicios, a mis 11 años. Crecí en un pequeño pueblo de Venezuela, el cual lleva un gran nombre San Sebastián de los Reyes, la ciudad de la poesía en España. También para mi lo fue. No encontré en la biblioteca del pueblo información sobre los fenicios y lloré hasta que mi padre regresó de su trabajo en las minas de piedra.

   El me llevo a conocer a Don Miguel Ramon Utrera, gran poeta, educador, y cronista de la región.

   Me pidió copia de mi trabajo a cambio de prestarme los libros para hacerlo. Así lo hice y desde entonces llegó a casa todos los sábados a las  7pm hasta la media noche, para que mi hermana y yo aprendiéramos sobre historia, literatura, arte, cultura general. Creciendo en nuestro pequeñísimo acuario de pobreza, no estábamos conscientes de todo lo que nos faltaba por aprender, por entender, por descubrir.

  Por el nos hicimos filatelistas y conocimos el mundo en cada estampilla que intercambiábamos. La más grata visita en casa durante la semana era la del cartero con su carga de amigos filatelistas que escribían desde todas las regiones del mundo.

   Allí el se enfocó en enseñarme preceptiva literaria, y comenzó a dejarme frases sugerentes cada sábado, para que yo las trabajara en forma de poema y se lo mostrara el siguiente sábado. En 1981 el ganó el Premio Nacional de Literatura por su trayectoria y por su poesía. Lo rechazó públicamente porque el no pensaba que se debía cuantificar el valor o el propósito de la poesía. Le dio una gran lección a muchos coleccionistas de premios. Al fin, le dieron el premio de todos modos pero el donó el monto a una obra benéfica. 

   Mi hermana se dedicó al ensayo y yo a la poesía. El publicó a mis 14 años, mis primeros poemas “glosa asonantada a la fundación de San Sebastián de los Reyes”. De allí mi amor por la glosa.

   El fue mi mentor y mi guía y siempre digo que lo mandó Dios o la inteligencia creativa, porque de qué otra forma podía llegar a casa de dos niñas pobres, este gran ser de luz.

Palabras finales:

Me despido de la entrevista tan motivado por la poeta, que busco mi libreta de apuntes para escribir otro poema.

 

Nota: Pedro Serazzi, es autor de 18 libros  narrativa, ensayos, historia y poesía. Ha ganado numerosos premios en su país y en el extranjero, géneros poesía y cuento. Ha sido antologado en numerosos países de Latinoamérica, Estados Unidos,  Inglaterra e India.

Fue editado nacionalmente como uno de los mejores 40 autores de cuentos en Chile del siglo XX. En el siglo XXI, fue considerado y publicado por  U. Católica de Chile, Valparaíso, como uno de los mejores 20 de la historia literaria de su país.

 Hoy vive, al lado del mar, en un pequeño puerto del Pacífico en su país, ejerciendo su profesión y escribiendo poesía y novelas.  

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