La poesía de Indyra Lisy y el camino universal hacia el horizonte de sus versos

 

Por Carmen Rojas Larrazabal

 

Dicen que todos los caminos conducen a Roma y para Indyra Lisy, una joven poeta Cubana, aunque los caminos partieron desde su pequeña isla, también supieron llegar a la capital italiana.

Allí la encontramos jugando con los gatos en las calles de la ciudad, soltando amarras a sus sueños bajo atardeceres anclados a otro mar, aunque su barca viaja en otras aguas, quizá, junto a la canción de cuna que ha de llevar en su corazón.

La poesía de Indyra palpita con voz inminente y certera en cada uno de sus versos. La contundencia de sus imágenes abre mundos engendrados entre lo sublime y lo inesperado sobre la mesa del lector. Hay complicidad en su confesión poética y al leer su poesía, se va entrando en cuartos de mil puertas, espejismos futuros  y sonidos antiguos.

Indyra le canta al milagro y la tragedia de vivir, a la sal de la vida y la muerte, reflexionando sobre la vulnerabilidad humana, mientras le arranca  piedras al tiempo para conocer los secretos del cristal y del amor.

Su poesía es ave y raíz al mismo tiempo, conoce los secretos de la tierra y del viento mientras vuela sus versos con la elegancia y belleza de una cometa sobre cielos no anunciados, bajo los hechizos de una luz impredecible.

Casa Bukowski se complace en presentarles a esta gran poeta cubana, nueva voz de las letras contemporáneas, comprometida a darnos todo en el estallido azul de su poesía.

 

¿Podrías contarnos un poco de tu vida y actividad literaria? Cómo comenzaste en Cuba, y tu nueva realidad poética en Italia?

Vivía yo en un pueblecito sureño perteneciente a la provincia de Las Tunas, en el oriente de Cuba. Existía allí un taller literario donde todos éramos apasionados por la literatura y muy competitivos. Yo participaba en todo tipo de actividades culturales, lo mismo en tertulias que en actos políticos, y en todo siempre me insertaba. También un poco en el teatro. En la casa de Cultura del pueblo pertenecía a un grupo de teatro. En la escuela yo escribía guiones de dramatizaciones donde repartía los personajes y escogía siempre mi protagonismo. Mis primeras lecturas poéticas fueron los versos de José Martí y un poeta un poco más nativo, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, llamado El Cucalambé. Como una luz de afuera, Vallejo, con su hombre que pasaba con el pan al hombro… aquellos golpes tan fuertes que no podía entonces comprender yo. Al principio, para mí la poesía significaba un lenguaje extraño con unas cuantas palabras y una simbología que nadie pudiera comprender a fondo. El diccionario era mi mejor amigo y seleccionaba con premeditación algunas palabras que usar en mis textos para dejar a todos boquiabiertos. Muy gradualmente fui aprendiendo que es preferible la claridad para ofrecer a todos arte, para llegar hasta todos. En lo posible. Después de vivir veinte años en un pueblo pequeño, mi familia decidió mudarse. Entonces a una ciudad, y tuve que empezar de cero en este nuevo entorno y reinsertarme. Pienso que a Camagüey le debo mi madurez como sujeto lírico. En Camagüey empecé a mirar la Literatura desde otro ángulo. Es la patria de Nicolás Guillén, importante cultivador de la llamada “poesía negra”en Cuba, y el Poeta Nacional, es la patria de Gertrudis Gómez de Avellaneda. En Camagüey me encontré con eventos literarios importantes que desconocía como las Cruzadas literarias, peñas, presentaciones de libros y no una única librería como era el caso en mi antiguo pueblo, y cuando me convertí en miembro de la AHS, (Asociación Hermanos Saíz) fue un despertar de mis ambiciones como escritora y artista, viendo que muchos otros jóvenes aspiraban a escribir, y a escribir bien, y que no era yo la única perfeccionista.

 

¿Cuáles fueron tus primeras lecturas poéticas y qué autores han influido en ti hasta el momento?

Yo he leído mucho. La primera novela que leí en mi vida fue Papá Goriot, de Balzac, y lloré, y recuerdo haberme imaginado escribiendo algo así tan grandioso como esa novela. Recuerdo haber leído El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde y haberme imaginado escribiendo algo así tan grandioso. Recuerdo haber leído los cuentos de Poe y haberme entonces prometido ser una escritora que debía trascender. Morir y quedarme en el mundo. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, me mantuvo por mucho tiempo fuera de este mundo, y especialmente uno de los cuentos de Horacio Quiroga, El hombre muerto,  me llenó de pretensiones. Pienso que leer es imprescindible, y no solo para los escritores. La lectura te hace comprender el mundo, salirte un poco de ti mismo, encontrarte con todo lo demás que no seas tú como un ser humano egoísta y preocupado por cosas solo tuyas y de tus seres escogidos y esenciales. La lectura te hace disfrutar y reflexionar, aprender y volar, te da poder.

 

¿Crees que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado tu lenguaje poético hasta el momento?

Sí creo que el poeta evoluciona en su escritura pero pienso que esto depende de cuánta pasión sienta el poeta por lo que hace y cuando se atreve a dar de sí mismo, cuánta esperanza tiene en su aporte a la literatura universal. Según sean sus pretensiones y la grandeza de su alma. Pienso que un poeta consciente de su responsabilidad siempre intentará, sin límites, seguir enriqueciendo su alma. Pienso que sabe definir de qué no hartar su mente, qué tomar y de qué no hacer caso jamás. Un poeta puede sentirse grande o pequeño pero sentirse un poeta necesario aunque se encuentre viviendo en circunstancias adversas. El poeta evoluciona si así quiere. Mi lenguaje poético ha evolucionado al paso de todo cuanto selecciono para estudiar y cuanto asimilo de mis lecturas. Al paso de lo que vivo y de lo que siento. Y todo cuanto siento está enriquecido por los recuerdos de mis raíces, los hombres que me amaron, por la experiencia de mi actualidad en esta tierra del emperador Augusto César, el apoyo de mi familia y el nacimiento del niño que amo, la publicación de parte de lo que tengo escrito, también mis amigos de la infancia y la devoción hacia mí de mis enemigos, el cuervo que me he tatuado en mi mano derecha, recordándome a Poe, (que lo asocio con mis ruegos a Dios por trascender), mis poemas de cada día, mi adoración por la soledad, los gatos que pasan cada día por mi jardín…

 

¿Cómo sientes que un poema está terminado?

Nunca siento que un poema está terminado. Nunca estoy plenamente convencida.

 

¿Cuál es el propósito que te gustaría lograr con tu poética?

Con mi poética yo quisiera trascender. Quisiera quedarme hasta el final.

 

¿Podrías recomendarnos un poema de otro autor que te haya gustado mucho?

No tengo seleccionado un poema preferido. Pero a veces he recomendado leer Pájaro azul, de Bukowski, cualquier poema de Borges o de Vallejo. Me gusta el poema de Poe The raven, el poema Decir, hacer, de Octavio Paz…

 

¿Qué autor estás leyendo en la actualidad?

En la actualidad estoy leyendo a Gonzalo Rojas, chileno, José Luis Serrano, cubano, Ángel Escobar, un autor también cubano.

 

¿Cómo es tu proceso de búsqueda poética?

Mi proceso de búsqueda poética es voraz. Busco en todo y escribo casi cada día de mi vida, porque sé a dónde apunto.

 

¿Eres introvertida? Y si lo eres, juega eso un papel en el proceso de reflexión en tu poesía?

Creo que soy un poco introvertida. Y sé que este concepto de la introversión se confunde a veces con el de la timidez, pero aunque no son lo mismo, yo considero que reúno los dos. La timidez me limita de mucho. Pero la introversión, me da mi propio espacio, en lo posible. Me gusta mucho la soledad y tengo pocos amigos con los que me guste hablar. Prefiero la lectura que conversar más de dos o tres frases con amistades regulares, y con mi familia converso también poquísimo porque saben que necesito escribir más que Víctor Hugo antes de volver al polvo. Creo que ser introvertida, no es amenazante para mi poesía, porque ahí me muestro un poco al revés de lo que soy. Al escribir soy irónica y muchas veces oscura, pero nunca introvertida y egoísta durante mi estancia personal en un poema. Creo que me arriesgo mucho en mi poesía y que soy muy original. Tengo especial cuidado con cada verso, cada engranaje de emociones y palabras.

 

¿Cómo respira en su esencia, la poesía en ti?

Pienso que la poesía vive en todo de mí, que soy un puente suyo y que soy además su sierva por voluntad propia, pero a veces, y muy maravillosamente, su esclava. Mi primer poemario que es aún inédito, y que se llama Piedra sobre piedra, es dedicado por completo a esta ambivalencia. Dedicado a mi sentir como un sujeto lírico amante y a la vez esclavo de la Poesía, vista ella cual deidad. Respira en mí porque todo lo mejor de mí va hacia ella en resumen. Lo que yo selecciono del entorno que pudiera ser duradero, se lo doy a ella. Todo lo mejor de mí va hacia ella.

 

Pasternak decía que la literatura es el arte de descubrir algo extraordinario en lo ordinario, y a su vez, decir con palabras ordinarias, algo extraordinario.

Cómo descubres lo extraordinario en lo que te rodea y a cual léxico del alma acude tu lenguaje poético?

Pienso que es la manera de mirar. Porque el mundo está lleno de símbolos que tientan a escribir poesía y que hasta dentro de nosotros mismos, en lo más recóndito de nuestra voluntad y de nuestras emociones, de nuestros pensamientos, existen estructuras como pez-anzuelo y al revés, y existen imágenes y metáforas, para expresarnos como seres sublimes inspirados por la belleza. Como dijo Platón, “la belleza es difícil”, pero yo creo que todo lo ordinario se puede convertir en extraordinario y bello mediante la pincelada única de un poeta. Los poetas somos seres especiales. Y Borges dijo que todo lo bello perdurará.

 

Breve currículo:

2017 Premio nacional Concurso «Floresta florida»(ACTAF) narrativa Cuba

Miembro de AHS Camagüey Cuba

2019 Gran Premio del Concurso internacional Décima al filo

2020 Premio Mejor cuaderno escrito por mujer en el concurso nacional Ala Décima

2020 Mención en el concurso nacional de glosas Jesús Orta Ruiz, Cuba

Publicado el libro Pregúntale a Dios (en España el año 2019)

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