ENTREVISTA Y POEMAS DEL ESCRITOR FERNANDO RIVERA

Entrevista de Juan Pablo Leppe a Fernando Rivera.
Fernando Rivera Lutz, 1955. Egresado en Artes Visuales, Universidad de Chile. Ha participado en dos colectivos de escritores: Taquicardia en los años 80 y en la Sociedad Escritores de Copiapó). Ha publicado la plaquette Actos Públicos, (Demo Libros 2010), Raíz de Uno, Antología Olvidada, (Cinosrgo Ediciones 2011), Calendario (Ediciones Inubicalistas 2018), Frágil Palabra Impresa (Editorial Aparte 2022). Textos suyos están también en varias antologías: Wurtlizer, de Jorge Montealegre, Ediciones Asterion, Poetas del Norte, edición de Juvenal Ayala, Zapatitos con Sangre: 66 poetas del futbol, Editorial. Cuarto Propio, de Víctor Munita, entre otras.
Sabemos que estudiaste ingeniería en minas por un tiempo. ¿Cómo llegas a la literatura y qué te llevó a escribir poesía?
R: Luego de mi experiencia en la Ingeniería, en la ex Ute, sede Copiapó, yo estudié Artes Visuales, en la Universidad de Chile, en Santiago. Esa es mi profesión formal, aunque me suena muy raro. Por lo demás nunca hice una exposición individual. Yo creo que mi amor por la pintura era una cosa más bien romántica, eso de conocer a los maestros, estar en sus talleres, conocer de sus secretos artesanales propios del oficio, en fin, y bueno, eso se complementaba con cierta habilidad natural, para el dibujo fundamentalmente. Bueno y estando en la universidad, mas allá de lo sesgada que fuera su visión, dado el momento político que vivíamos, igual encontraba – en profesores y compañeros de ruta – respuestas, y ventanas, al mismo tiempo, a mis inquietudes creativas. Entonces ahí uno comienza a nutrirse de otras lecturas, conoce otros ámbitos de la creación. Ahí me atreví a mostrar un poema que yo consideraba aceptable, a mi profesora de estética, quien con no mucho entusiasmo, dijo, si, puede ser. Era un poema bastante distinto a todo lo que pudiese escribir un joven, en cuanto al amor, por ejemplo. Creo que muy pronto entendí, que había que alejarse rápidamente de lo “azucarado” y de los lugares comunes, en la poesía.
Entré a la literatura, entonces, por lecturas que desde Copiapó de la época jamás, lograría conocer. Y también, entonces, al descubrir poetas que me hacían mucho sentido, dado su carga irónica y sarcástica, que visualicé como aporte del lenguaje y que hice mío, como forma de combatir la dictadura, fundamentalmente, en lecturas en cuanto acto había.
Comenzaste a publicar después de haber cumplido 50 años. ¿A qué obedeció eso? Cuéntanos también, por favor, cómo te has ido formando como poeta.
Escribí con cierta intensidad como hasta los 30 años y no tenía en esos tiempos ningún apuro en publicar, en realidad, yo escribía desordenadamente, sin pensar en un trabajo más orgánico, integral, cohesionado, como en realidad se trabajan los libros en términos más profesionales. Raíz de Uno, mi primer libro da cuenta de eso, hay allí diversas voces, que pueden no reconocerse unas de otras, bueno de ahí que lleve como sub título, Antología Olvidada. Luego, hice familia tengo 4 hijos, se hacía difícil, no había tiempo, y yo por años trabajé en forma independiente en áreas totalmente distintas al arte. Dejé de escribir, diría, por unos 10 años, y de vez en cuando aparecía un par de textos, porque el “bicho” o el “virus” como decía Gonzalo Millán, nunca se va.
Posteriormente, trabajando en la Casa de la Cultura, acá en Copiapó, trajimos a hacer taller al destacado Floridor Pérez, maestro, y fue él, quien, en su estilo, deslizó la idea de que había que publicar. Mi formación en términos literarios es totalmente autodidacta, solo leer, me iba formando creo, y bueno, los diálogos que entre pares se va dando y que te pueden ir enriqueciendo.
¿Cuáles citarías como tus «poemas de cabecera»? ¿Entre los tuyos tienes un favorito?
Creo que lo de favorito, varía con el tiempo. En la medida que vas conociendo más poetas y su trabajo, obviamente vas modificando tus amores. Sin duda, quedan aquellos que marcaron, etapas, los que te volaron la cabeza en su momento, si de joven fue Vicente Huidobro, y el primer Nicanor Parra, en la actualidad es la poesía china, desde las épocas dinásticas, hasta ahora, en ´poetas tan contemporáneos como Shen Haobo. En el intertanto tenemos a J. Teillier y Enrique Lihn, poetas que se me aparecieron estando en Santiago. De cabecera en un tiempo fueron las decimas de la Negra Ester, de Roberto Parra en una especie de cuadernillo en papel kraft que circulaba cuando era universitario , bueno el Nicanor antipoeta, Ernesto Cardenal, José Watanabe y luego la pléyade de poetas norteamericanos, que entraron como una plaga, y claro, con las plataformas actuales ya puedes hacerlos tuyos también. A mí me llamaron la atención Robert Creeley, W. C. Williams, Charles Simic, Frank O”hara, Denisse Levertov, Raymond Carver, y bueno, el libro Spoon River de Edgar Lee Master. De cabecera, creo serían según su tiempo, libros de Simic, como “1938” y la antología de Raymond Carver, Todos Nosotros, Poesia Completa, creo, además de Un país mental, 100 poema chinos contemporáneos.
Ya Rául Ruiz decía que el castellano que se habla en Chile tiende al desvío y en última instancia, a una suerte de dilusión del mensaje. Tu estilo, en cambio, es bastante directo, con un verso desprovisto de retórica y rodeos u ornamentos. ¿Hay algo así como una reacción en tu estilo frente a nuestro cantinfleo característico?
Efectivamente, la poesía que he publicado, en general es bastante sobria, parca, minimalista, finalmente. Me lo explico, porque surge de imágenes captadas muy a la pasada, situaciones mínimas, nimias, que yo llamo pequeñas proezas que se manifiestan y que se desvanecen tan rápido como el pestañeo o el flashazo de un pensamiento original. Hay una idea que planteó un joven critico que me pareció interesante y me representa: él dice que mi poesía se puede explicar a través del accionar de una cámara fotográfica, primero la escena general, un gran angular y a medida que el poema se desarrolla se va concentrando, como haciendo zoom, cerrando para quedar en un punto, siendo éste, un proceso reversible, donde también se va del foco inicial, un punto, para luego, abrirse, expandirse y claro, eso no admite mucha retórica, ahí los tiempos internos importan demasiado, como para distraerse.
Desde Santiago y sus alrededores suele desconocerse el trabajo artístico que se desarrolla en las regiones. ¿Cómo ves la actividad literaria en Copiapó y otras ciudades del norte (chileno)?
El espíritu creador, la necesidad de expresar emociones, sentimientos, afortunadamente aun no ha sido reemplazado, en consecuencia, cada tanto, emergen nuevas voces que van enriqueciendo la frágil escena local. Creo que cada cual, sea a través de organizaciones o a nivel personal batalla a diario para que su voz se escuche. Y eso existe, y en ocasiones en autores de gran calidad, pero que no salen de las fronteras provinciales, y logren algún tipo de reconocimiento a nivel nacional, eso no se da y creo se debe porque toda la literatura del norte y fundamentalmente la poesía, no tuvo, históricamente, la amplificación que tuvo en otras regiones, particularmente las del sur. Creo que lo que hizo la editorial Cinosargo en su momento, y actualmente editorial Aparte, ambas en Arica, se constituyen como un tremendo y valorable esfuerzo, en divulgación y presencia de autores del norte.
Sabemos que tu hijo Vicente escribe poesía con entusiasmo y talento. ¿Se leen antes de publicar? ¿Comparten lecturas y gustos?
Vicente de alguna manera es mi principal soporte en términos de reflexión sobre la poesía. Él estudió filosofía, por tanto, su visión es más universal. Lo mío siempre es más particular, bueno y en esa dicotomía, nos desenvolvemos con amplia libertad. Obviamente nos leemos, y corregimos cuando nos mostramos nuestros textos. Somos como el primer filtro de edición, diría. Compartir una emoción intensa provocada por un poema, es lo mas hermoso que pueda ocurrir, es un acercarse a la humanidad profunda, esta en juego el misterio mayúsculo, el lenguaje y su alquimia. Vicente es mi dinosaurio, siempre está ahí.
PD: nunca he tenido apremio por publicar, diría que tengo material que se hace y rehace constantemente y de tonos muy distintos, hasta lo que he publicado hasta ahora, luego de Raíz de Uno. Por otra parte, no sé cómo decirlo, para que no parezca soberbio, pero me alegra mucho cuando mi trabajo es conocido y valorado por fuera de las instancias formales, oficiales presentaciones en ferias, encuentros culturales, fondos concursables, cuando alguien conoce un libro mío, lee algo de él y siente la necesidad de decir, comentar algo, eso me llena, como es el caso con el poeta J.P. Leppe, por ejemplo, a propósito de esta entrevista. Demás, decir que la autocomplacencia, el auto-bombo, el disputar espacios para visibilizarme, me son completamente ajenos.
Matemáticas
El problema matemático
se resuelve en las raíces
y por sobre todo
en la raíz de uno.
Siga participando
Cada vez que un poeta
del norte de Chile
participa en un reverente concurso
el primer lugar
es declarado desierto.
Luego veremos
Qué tanta alharaca
el problema de la píldora
del día después
dejémoslo para más adelante
Ahora
preocupemosno del futuro de Chile
luego veremos
quienes son los mal nacidos.
Yo también quise
escribir los versos más triste
alguna noche
pero siempre estaba nublado
no veía
cuando los astros titilaban
allá lejos
Estos textos corresponden a lo primero que escribí y que fueran publicables. (Están en Raíz de Uno, Antología Olvidada)
VI
No cualquier animal es digno del desierto de Atacama
no basta tener el cuero duro
la lengua larga
o ver bajo el agua en las costas del desierto.
Aquí para sobrevivir
requieres de otros mecanismos
articular otros sentidos
no es suficiente el oído
para escuchar el respiro de la noche
ni basta el olfato
para atrapar el aroma
de la niebla en la mañana.
Aquí el peligro acecha
en cada plano recortado
y son 360 grados, los que tienes
tras tu espalda
para no zozobrar en este mar de arena
ha de andarse con las antenas
bien paradas
perpetuarse aquí tiene su costo
efectivamente hay que ser una alimaña
y que conste que no hablo en sentido figurado.
A fin de cuentas
nos parecemos a aquéllas encomiendas
que llevan impresa la palabra frágil
y cuyo destinatario
ha sido borrado por el tiempo. (Son de una época intermedia)
2 de octubre
Ella usa pantalones
que se adhieren al cuerpo
el estampado
imita el ramaje de un árbol.
Hay un nido
cuando se sienta y cruza las piernas
el nido
palpita
yo lo escucho.
18 de julio
Cuando estoy solo en casa
hay momentos absolutos:
ahora mismo estoy en la mesa del comedor
y sobre ella hay:
un frasco de mermelada de damasco
a medio vaciar
dos ceniceros, uno con forma de pelota de futbol
tres torrejas de limón
la mantequillera sin tapa
un salero y un vaso
y me he quedado
mirando esos objetos
por largo rato
como si estuviera jugando ajedrez
y me tocara
mover a mí. (En Calendario)
Postdata 6
Tomar las verdes ramas
de la zanahoria
removerla del suelo
y escuchar el tenue crujir
de la tierra cuando la arrancas.
Postdata 54
El gato no vino a comer
esta mañana
habitualmente lo hace
cuando entro a la cocina
y preparo el desayuno.
A los pies de mi silla
la cabeza de un cometocino
y plumas que el viento arrastra
por debajo de la puerta.
Postdata 39
Encendí la impresora.
Una libélula
había quedado atrapada
los rodillos la reventaron.
Sus viscosos fluidos
quedaron impresos
en la página en blanco.
Colgué esa hoja
en la pared
para que nunca me olvide
lo que sucedió ese día.
Postdata 67
Sobre mi cabeza
el farol
que ilumina tu fotografía.
Arriba
las estrellas hacen
más llevadera esta noche.
Adentro parpadean las luces
del árbol de pascua
y desde el fondo de la cocina
refulgen los ojos del gato
recostado
sobre lo que pareciera tu sombra.
(Esto últimos de Frágil Palabra Impresa y Postdata, (en imprenta))
