JOSÉ LUIS MORANTE – EQUIPO TITULAR (ANTOLOGÍA POÉTICA)
HETERÓNOMOS
Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.
Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.
(Rotonda con estatuas, 1990)
EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES
El arte de vivir los lunes
requiere cierta práctica y algo de teoría,
saber de estratagemas y confabulaciones
y adjetivar la prosa cotidiana
con una terca voluntad de estilo.
Incontables acechan
los peligros desde el primer café,
crecen cuando un olor
anuncia escuetamente la leche derramada,
se reproducen con duración de días laborables
y en guardia se mantienen,
tal seguros precintos,
entre los pasajeros del tren crepuscular
que nos devuelve a casa,
al reclamo del lecho hospitalario.
El arte de vivir los lunes
sobrevive y se esconde
en vacuas reflexiones como ésta:
nada es eterno, salvo un lunes.
(Población activa, 1994)
MÁSCARA
Reposa en el sillón, inoperante,
mi trasnochada máscara de oficio.
Por su silencio asciende
la falsedad creíble,
el material que integra
lágrimas y sonrisas,
el que elude por miedo,
el que pone la brida en el galope,
el que nos colma el vaso
de sanas intenciones
y cordiales deseos,
el que deja razones suficientes
para justificar la amanecida.
Su logrado artificio
oculta las estrías.
Se hizo con materiales resistentes.
Con ella se completa mi disfraz.
(La noche en blanco, 2005)
NUEVA YORK
A la luz del invierno,
una estación de paso en el trasiego
de viajes y distancias.
Voces, bocinas,
y el lento caminar
con los sentidos llenos
de palabras babélicas.
Por un momento somos
esos desconocidos
que doblan las esquinas;
los ojos transeúntes que contemplan
un vértigo de frágil geometría
temblando en el cristal.
Complacido el recuerdo
traza breves apuntes
donde la imagen guarda
su mínima porción de eternidad,
la voluntad de sueño
que debe consumir, voraz, urgente .
El agua se hace puente en la bahía;
las gaviotas repiten vuelos bajos.
Errática nostalgia en Central Park.
Tregua de frío.
Tu mano entre las mías,
necesaria raíz, fuente nutricia.
Acaba en ti la plácida deriva.
Después de tanto andar
nunca sé lo que busco.
(Ninguna parte, 2013)
EL PICAPORTE
Casi nonagenario,
-después de quince años de ceguera-
la evocación a tientas del pasado
equivale en mi padre
a resistencia.
Colecciona el presente
amargas muecas,
una cronología derruida
de terapias y síntomas
que ignora el leve tacto, flor del almendro.
Mi sedentaria angustia
a cuerpo limpio
no deja de pensar en cómo observa
aquello que no ve.
Con sonrisa serena
clarifica detalles
que debieron ser ciertos
y yo escucho sonámbulo;
lo que narra sucede
más allá de mis muros.
Todo pasó; no importa
si es materia verbal
o la estricta verdad le contradice.
La forzada negrura
posiciona en un mapa
imágenes ilesas.
Con luz antigua emerge
ese tacto efectivo
que gira el pasaporte
para abrir desde dentro
la puerta infranqueable.
(Ninguna parte, 2013)
E-MAIL A DUBLÍN
Sin ti las dos agujas
se deslizan discretas,
igual que ese noctámbulo que busca
un reposo tardío
en la parada fuera de servicio.
Abre la claridad
y pongo agua caliente
en el insomnio.
Converso con mis libros;
la casa es la costumbre del silencio
y el pulso del teclado.
Cierro el ordenador
al final de la tarde
y en los telediarios
titulares en fila
semejan prisioneros
de un pesimismo atroz.
y admonitorio.
Un mundo en sombra
bulle y rumorea.
Gente fuera de encuadre
al borde del camino.
Todos estamos
bajo la tormenta.
Más tu recuerdo ejerce
efectos disuasorios.
El orden subvertido
no me afecta;
soy un tipo con suerte,
con una razón única
para seguir en pie.
Los dogmas se evaporan
en el afuera incierto
pero fui previsor
y el patrimonio
se mantiene intacto.
Nadie enciende la lámpara
porque en casa una luz
alumbra firme.
Vivo solo. Contigo.
(Ninguna parte, 2013)
HOMBRES COMUNES
Los que escriben autobiografías ajenas.
Los ambiguos y estoicos.
Los que inventan idiomas para callar a tiempo.
Los generosos en el error.
Los que incuban en el microondas
amanitas phalloides.
Los equilibristas.
Los que dicen palabras que pesan como piedras.
Los que guardan su yo
como santa reliquia
y se convocan como certezas únicas .
Los que dibujan contornos a charcos de cristal
en cuyo fondo limpio salta un haiku.
Los que, rotundos, se oponen por principio
y caminan en dirección contraria.
Los que corren tras el sombrero de la vejez.
Los ausentes
y los que habitan fugaces y en voz baja
una conversación de sobremesa.
Los otros.
Los demás.
Hombres comunes de una desbandada
que dispersa el tiempo.
Lacónicas monedas de metal
que el aire cuenta
en el cielo cansado del domingo.
(inédito)
GRIPE
Un mal paso de gripe escamotea
la nube de optimismo
con una congestión desaforada
que inunda mi nariz.
De paso, comparecen
la otitis de rigor,
que envuelve las palabras
con sonidos difusos,
y una tos ronca y gutural,
como una queja sísmica.
Neurótico paciente, esta mañana
el mercurio del yo marca calor y frío
al mismo tiempo.
Tengo el humor sombrío de un cobaya.
(Inédito)
DEFENSA DE UN PAISAJE
Las formas y las luces de los atardeceres,
el silencio y las calles que velan lo escondido,
las esquinas proclives al paso solitario,
el sueño que esgrimimos como razón de ser
(Los sueños que moldean cambiantes espejismos),
la humedad de las manos, la decepción anónima,
la rosa que lacera
y la gota de sangre,
la inercia de mirar el vuelo de los pájaros,
aquello que perdura cuando cierro los ojos,
los hechos transmutados en memoria,
las manos que no piden nada a cambio.
la casa, el pan y el verso que me busca.
El pacto de vivir.
El párrafo en cursiva
sobre un tiempo que no es más que tiempo.
ESPAÑA
De haber nacido, haber
nacido donde estoy:
en la España sombría
y heroica de hoy
BLAS DE OTERO
En su largo trascurso reconozco
grava suelta y arena,
el andar negligente
de un viajero cansado.
España ya no existe como tema poético,
es solo un sustantivo que dormita
en el viejo jergón
de un poeta social.
Quien se acerca al motivo desempolva
limos y arqueología,
el perfil cartográfico
de semántica triste
que rechazos y odios
confunden con espíritus tribales.
Su oratoria proclama
secesión y ruptura,
hierro firme
que punza voluntades.
Yo, sin embargo, encuentro
en las tres sílabas
esa tierra común
donde creció la culpa y la vergüenza,
pero también la luz
que desvela un principio,
una conciencia mítica,
unos itinerarios de regreso,
un bar abierto en el amanecer.
España es el ahora:
sombrío espacio y crisis;
la angustia de la grada y el aplauso
a un equipo de fútbol
de palmarés creciente y talla media;
una bandera, un himno y un idioma
para afirmar que sí,
que oculto en el poema sobrevive
un término gastado por el uso;
que a mí me duele España.
(Inédito)


Profesor de C. Sociales. Su labor poética integra doce libros, desde Rotonda con estatuas (1990) hasta A punto de ver (2018), con reconocimientos como el Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, o el Premio Hermanos Argensola. Una amplia selección poética se recoge en las antologías Mapa de ruta (2010), Pulsaciones (2017) y Ahora que es tarde (2020). Entre sus entregas en prosa están el diario Reencuentros, el libro de entrevistas Palabras adentro y Protagonistas y secundarios, selección de artículos y reseñas. Ha preparado las ediciones Arquitecturas de la memoria, de Joan Margarit, Ropa de calle, de Luis García Montero, e Hilo de oro, de Eloy Sánchez Rosillo; también prologó libros de Luis Felipe Comendador, Herme G. Donis, Javier Sánchez Menéndez y Karmelo C. Iribarren. Ha publicado los volúmenes de aforismos Mejores días (2009) Motivos personales (2015), Planos cortos (2021) y la antología de aforismos Migas de voz (2021); también la edición de Aforismos e ideas líricas (2018) de Juan Ramón Jiménez. En 2016 puso voz a la primera generación poética española del siglo XXI en la antología Re-generación. Colabora como crítico en la revistas Turia y Elaforista.es y en el suplemento digital del periódico Infolibre.es
Desde diciembre de 2010, es responsable del blog literario Puentes de papel, cuyo enlace es http://puentesdepapel56.blogspot.com