Poemas de Mirka Arriagada Vladilo

Mirka Arriagada Vladilo (Antofagasta 1964). Poeta, psiquiatra y documentalista de la era análoga. Estudió Medicina en la Universidad de Chile. Formación de Psiquiatra Instituto. Psiquiátrico Dr José Horwitz Barack. Formación en terapia dinámica y estudios psicoanalíticos. Cofundadora del grupo literario Lilith (1987 a 1990) que entre otras actividades, organiza el Primer encuentro de poesía joven Chile-Argentina en Democracia (Santiago, Chile. 1990). Taller de poesía de Cecilia Casanova 1987. Taller de poesía de Manuel Silva Acevedo 1988 a 1990. Participa en los encuentros de Literaturas Emergentes.
Textos suyos aparecen en varias antologías. Ha participado en diversos encuentros y lecturas poéticas.
En 1991 organiza junto a los poetas Juan Pablo del Río y Naín Nómez el “Primer homenaje de la ciudad de Santiago al poeta Pablo de Rokha”. Algunos de sus textos aparecen en compilaciones, tales como: Antología de las literaturas emergentes (Lom Ediciones, 1999). Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte (Editorial Arte y Cultura, Cuba 2008), y en la Revista Nomadías Nr3, antologada por la poeta Elvira Hernández. Autora de audiovisuales y registros documentales como: “Continuidad de la memoria” y “Nudos y desnudos”. Columnista en la revista Trauko. Fundadora del Comando eXcultura.
Libros Publicados: Lamentaciones, gemidos y ayes. Poesía, Editorial Las dos Fridas. 1998. Autobiogeografia. Poesía. Autoedición. Libro objeto. 2002. Cuando el amor se echó a morir como un perro. Poesía. MAGO Editores, 2014. Tito Calderón. Entrevistas. Libro realizado en el marco de una exposición individual del pintor. 2019. Pompéi et autres poèmes. Editorial Luchito Ocelote. Francia 2021. Canciones de Alejandría. Editorial Buenos Aires Poetry, 2021. Pompeya y otros poemas. Poesía. MAGO Editores, 2023. Y su más reciente publicación Veintiún misterios y un secreto. Poesía MAGO Editores, 2025.
(Selección de poemas del libro “Veintiún misterios y un secreto”.
Mago Editores 2025)
ODIAR LOS NIÑOS
En épocas de naufragios
se hace necesario odiar los niños
Quitarles la prioridad de la salvación
El lugarcito en el bote
¿De qué sirve salvar la ternura impropia?
No cubras a los niños en la noche
La noche es un animal que debes alimentar
Apetece de ojitos pequeños
y temerosos
Con tal que no vea tus ojos
deja que deguste esas canicas que chocan
contra la oscuridad
Si bombardean tu ciudad dile a los niños que salgan a jugar
Si no hay alimentos coloca unas piedras en sus manos
Si temes los desmadres climáticos no agregues crispación con esos llantos
olvida conseguir un stock de chalecos salvavidas talla small.
Es tiempo de odiar los niños.
Qué hacemos sino odiar niños
cuando aparecen recién nacidos en un basural
Qué puede ser sino odio
espantarlos junto a las palomas
cuando se acercan mendicantes
y estropean las conversaciones de café
Cuando los hacen pequeños delincuentes
y los vemos imputables de adulta maldad
Soldaditos de la mafia
No pierdas tiempo en encontrarles un hogar
si tenemos los campos de concentración de los orfanatos
Cuerpos de apropiación en las caravanas migrantes
Partos inverosímiles en los campamentos de desplazados
Semilleros de órganos
Catálogos de pedófilos y pederastas
Niños endemoniados de nuestro neoliberalismo
chillando en el pasillo de juguetes del supermercado
¡Ya vas a crecer, trabajar y te podrás comprar tus propios juguetes!
Qué odiables son los niños que tienen la gracia que perdimos
La dulzura que los hace comestibles
Este tiempo es de cemento, no de algodón dulce
Cómo soportar la risa y el llanto fácil
Las ganas de jugar que ofende la idiotez de nuestra vida de esclavos
El ímpetu de aprender justo ahora que la pedagogía de la muerte arrecia
Es tiempo de odiar a los niños
Salen caros, crecen y no recuperas lo invertido
Eso te diría un experto de la bolsa
Las madres trabajadoras se toman licencias
y cualquier día salen corriendo de sus puestos de trabajo
cuando las llaman desde la guardería
¿Ves? Los que aman a los niños non serviam
¡Ah! pero yo no hablo de nuestros niños
Se trata de odiar los niños que no son de nuestra sangre
Amamos a nuestros niños
Pueden ser niños o perros o gatos
Los amamos
Profundamente
Los amamos
Y ningún niño amamos más que el niño que fuimos
en un mundo olvidado
Un niño que nos hace llorar de espaldas al futuro
con orejitas de burro
afuera del salón
EN UN LUGAR QUE ES MANCHA
Dijo el Manco de Lepanto
un día que andaba nostálgico:
Enfrenté con mi mano zurda
el destello del arcabuz
y me dejé la diestra a salvo
para darle pluma y canto
De Manco no tengo tanto
Mostró ambas manos
y continuó su letanía
Esta herida en la mano inútil
es hermosa,
como hermoso es darse a morir por partes
Con la diestra he dado al mundo
la novela moderna,
más hermosa ha de ser mi mano diestra
Dale tumba, dale cana,
dale cárcel a Cervantes
-Dice Lope-
Pocos amigos hay en la literatura
aunque compartamos fragilidad y estragos
Me has oído decir
Mi último enemigo será un poeta
Puedes creerme o no
pero tiene sentido
No todo lo que encierra es cárcel
Vuela libre la diestra de Cervantes
desde antes y después
Mientras,
dejan caer su cuerpo en la capacha
¡Dale tumba, dale cana, dale cárcel!
¡Ay Lope!
Lo que escribo en mi encierro
ha de abrir tu cerradura
Barrotes de la cuna
Puerta forjada en la cripta
Covacha del ataúd
Entre barrotes
el espacio de la creación
Después de Cervantes
escribir es una Quijotada
EL MISTERIO DEL CANTO
A uno deberían advertirle que trae el canto en la voz
No todos los que cantan tienen un canto
El ser humano que canta,
viene de haber hecho armonías con el viento y el rumor del bosque
de haber escrito en el agua y en la arena
de haber llegado al tono en la rompiente de la ola
Viene de experiencias sinfónicas con aves y otras especies
Viene de componer conversaciones orales y librescas
y algunos vienen de vuelta de tararear con dios
A uno deberían decirle
-oye, traes un canto, regístralo, dale voz-
No es un pentagrama, no hay orquesta
Toma el lápiz y escribe
dale letra
Hasta en las máquinas hay un canto en la tecla
Ese canto venía contigo y era un canto escondido
Años se tardan en decantar los cantos
A veces perdiste algunos porque eran basura holística
y otros eran cantos de encantamientos forzados
Mucho de lo que decías era dicho desde la boca de otros
Pero había una voz en tu canto que decía
lo que tu propio canto tenía que decir
La señal estaba en verlo dando tumbos
en los ecos infinitos de los sonidos que componen
la música del mundo
