Ángel Ortuño: en las antípodas del héroe

 

 

Por Carlos Vicente Castro

 

Ángel Ortuño es un poeta singular, de esos que no parecen serlo a simple vista. Desayunamos. En su antebrazo derecho dos tatuajes en especial llaman la atención cuando alza la taza para beber su espresso: un demonio araña y el logo de Motörhead. Si no lo conociera y lo viera en la calle, juraría que es un motociclista de los que suelen concurrir el bar Barbanegra en la ciudad de Guadalajara. Aunque no conduzca ni auto ni moto.

A la conversación vienen los temas más disímiles, como suele ocurrir, y en cada uno es un erudito. Domina el metal, con todo y sus distintas categorías. Es un omnívoro lector de diversos géneros, un descubridor nato de autores que pasan desapercibidos en mesas de saldos, un sabedor de películas serie B y otras minucias. Además, tiene un gran conocimiento de la poesía clásica griega y latina, por decir lo menos.

Alguna vez, en una entrevista, un periodista afirmó que Ángel era fanático de los cómics de superhéroes. Nada más alejado de la verdad. La animación sí es lo suyo, pero aquella situada en las antípodas del héroe: la Pantera Rosa, el Coyote perseguidor del Correcaminos o El asombroso mundo de Gumball podrían explicar, por su aire de familia, en mayor o menor medida su, digamos, poética.

Mucho se puede decir de sus libros. Merecen, por ejemplo, que la crítica haga un necesario ajuste de cuentas con su destreza en el uso de la métrica y el ritmo. Tip: Ángel Ortuño es un referente ineludible para el movimiento Lat Lit. Su más reciente libro es La edad de oro.

 

Ángel, ¿es esta tu edad de oro para escribir poemas?

Como dicen los letreros de los tendajones respecto a fiar: hoy no, mañana sí.

 

¿Qué opinas del plagio?

Es una invención para entretener a los eruditos y que no anden pensando en cochinadas.

 

¿Sobre qué tema nunca hablarían tus poemas?

No lo sé. Tendría que escribirlos. Y, peor aún, leerlos.

 

Si abandonaras la poesía, y aunque no la abandonaras, ¿qué otro género te gustaría experimentar?

Me gustaría escribir cuentos, relatos breves sin pies ni cabeza.

 

¿Cómo ha cambiado tu poesía tu relación con los gatos?

Amo a los gatos. Les debo todo. Lo mejor es que no les interesa cobrarme.

 

Autor del siglo de oro predilecto:

Sor Juana Inés de la Cruz.

 

Gusto literario culposo:

Vargas Vila.

 

Gusto no literario culposo:

El olor de los desodorantes de WC. De las pastillas más corrientes.

 

¿Qué lugar ocupa el error dentro de tus procesos creativos?

No le deja sitio a nada más.

 

Si Buda habitara entre nosotros y escribiera poesía, ¿qué le dirías?

Le pediría dinero prestado, claro.

 

¿Vale la pena leer poesía lírica?

Sí. Es divertido.

 

¿Qué narradores te entusiasman?

Luisa Valenzuela, Selva Acosta, César Aira…

 

¿Qué piensas de la poesía de Rosario Castellanos?

Me gusta mucho.

 

¿Cuál es la pregunta que más te han hecho sobre tus versos?

Una muy bonita: ¿Usted cree que eso es poesía?

 

¿Qué malentendido de parte de tus lectores sobre tu arte poética te ha divertido?

Son personas maravillosas. Lo entienden todo mejor que yo.

 

¿Cuál ha sido tu último encuentro con Lemmy de Motörhead?

Un muñeco. Me regalaron un muñeco con su efigie.

 

¿Cómo ha influido en tu poesía enseñar a universitarios?

Ahora me da aún más alegría escribir.

 

¿Cuál es tu droga predilecta?

La cocaína. Pero ya no puedo usarla. Entonces, diré que la cafeína.

 

Cada nuevo libro tuyo renueva sus recursos retóricos. En el caso de La edad de oro, ¿qué te interesaba más explorar?

El fraseo, la dicción, el ritmo.

 

¿Qué se puede aprender de la poesía tradicional?

Que hay muchas tradiciones y que todas nos pertenecen y les pertenecemos.

 

¿La política es poetizable?

Sí.

 

¿Cuál ha sido tu último tatuaje y qué significa?

El logotipo de la banda Type O Negative, en mi cuello. Como no es mi tipo de sangre, si acaso algún paramédico lo interpretara… pues sería mi última pésima broma.

 

GATOS COLOR DE ROSA

 

Poco

depende de ellos.

 

De hecho,

nada.

 

Pero de pronto

escuchas

un sonido de gotas contra el vidrio.

 

Y no

llueve.

 

El aire se parece a una fuente y el sol quiere

que lo dibujen como

bola

de estambre.

 

 

TARZÁN ES LA RESPUESTA

 

Yo soy un aristócrata

británico

que prefiere vivir como un salvaje.

 

No,

no soy ese señor que salió en

The Mirror

con brasier e inhalando cocaína.

 

Yo no le dije a Chita: quiero ser

chica mala!

 

Los argumentos son repetitivos

por mi naturaleza de héroe

invencible.

 

 

 

SU POEMA ES PUBLICABLE CON MODIFICACIONES

 

Tiene

una semana.

 

No nos gusta que haya un caballo tan grande

¡y de madera!

También podría vestir a muchos personajes

de otra

forma.

 

¿Minifalda? ¡Por dios, no sea

vulgar!

 

Encontramos también (ya

en confianza)

que sus tropos están

más ebrios

que sus tropas.

 

Esfuércese, amigo. Lo

esperamos.

 

 

 

A LOS EXTRATERRESTRES SIEMPRE LOS DIBUJAN DESNUDOS

 

En la escena, una joven

parecía sonreír pero bajo

el impermeable

iba vestida como

la Mujer Maravilla!

 

Lazó a un sorprendido

jovencito

frente a ella.

 

Entró una segunda

joven

y les dijo: ¿Lo que ella está leyendo es la historieta

que yo te regalé?

 

Respondieron a coro: Eres

una gran dibujante.

 

Luego, la copia ilegal que había comprado creyendo

que era otra cosa,

se descompuso de un modo tan

irritante

que revendí el dvd como poesía

visual y cinemática.

 

 

 

EL MÁGICO MUNDO DEL COLOR

 

Soñé que me acusaban de plagiario.

Mis versos no eran sino

un acomodo métrico de las ideas de alguien

más

(vaya frase, pues qué

habré cenado?)

 

¿Pero se ha dado cuenta —respondía—

que están todos escritos

en primera persona, que se habla de vicios,

de alcoholismo, de

drogas,

de aficiones pueriles y hasta imbéciles?

¿Que me han dado, apenas,

para comprar cigarrillos sueltos,

de vez en cuando,

en puestos callejeros?

 

El tribunal entero estalló en carcajadas.

 

¿Me va a decir ahora —dijo mi acusadora—

que se cree el cuento aquel de que el autor

y el yo lírico son como los átomos

antes de la era atómica?

No sea idiota. Parece

como si usted fuera uno de esos personajes

de los versos

que roba.

Además, ya ha declarado antes que nunca

recuerda lo que sueña.

Lo que invalida todo su argumento.

 

Iban a condenarme cuando sonó el teléfono:

¿Puedo ir hoy,

señor,

para limpiar la alberca?

 

 

 

SE RESUELVEN MISTERIOS A DOMICILIO

 

La fecha

en los poemas

es

de caducidad.

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