ENTREVISTA A LA ESCRITORA CHILENA CARMEN GARCÍA PALMA

Carmen García Palma nació en Santiago de Chile en la década del setenta. Es escritora, poeta y socióloga. Ha publicado los libros de poesía La insistencia (Libros de la Elipse, 2004), Gotas sobre loza fría (Cuarto Propio, 2011) y Máquina para hablar con los muertos (Ediciones Bastante, 2016). Su primera incursión narrativa fue la novela Las Oscurecidas (Planeta, 2018). El 2021 publicó el libro de cuentos María y el fuego (Neón Ediciones, 2021), que recibió la Mención Especial del Jurado de los Premios Literarios del Ministerio de las Culturas. Su libro de poemas El lugar donde nacimos por última vez (Pez Espiral, 2023), fue finalista del XXXV Premio Internacional de Poesía de Fundación Loewe con el título Ya nadie habita este pueblo azul. Es Máster en Creación Literaria de la Universidad Pompeu Fabra. Su trabajo literario ha sido premiado en diversas ocasiones con la beca de creación literaria del fondo del libro y la lectura. Obtuvo la beca de creación poética de la Fundación Pablo Neruda. Sus poemas han sido incluidos en diversas publicaciones y antologías. Es fundadora y directora ejecutiva de Fundación Plagio.
https://www.carmengarciapalma.com/
Eres socióloga de profesión. Cuéntanos un poco cómo llegaste a la literatura y cómo te fuiste formando/te formas como escritora.
Siempre escribí y mi profesor de castellano en el colegio era el poeta Maximiliano Díaz Santelices. Gracias a él conocí la poesía chilena, que fue el punto de partida para encontrar la propia. Luego estuve en el taller de la Fundación Pablo Neruda, cuando todavía era guiado por Floridor Pérez y Jaime Quezada. El taller de la Fundación era una suerte de rito de paso, al menos en esa época tenía un aura particular. Después vino un taller en la Biblioteca Nacional con Elvira Hernández. Creo que uno nunca se termina de formar como escritor. Y es que hay un misterio que subyace a la escritura: es que nunca se llega del todo, puedes dibujar los contornos de aquello que quieres nombrar, pero siempre hay algo que se escapa y que no nos pertenece. Por eso es una búsqueda constante: en otras lecturas, en otras disciplinas también. Donde sea que habite lo poético.
En parte de tu poesía, al menos, se transita por una cierta oscuridad, incluso por un submundo. Te hace sentido la frase de Saint John Perse, según la cual «lo propio de la poesía no es ser oscura, sino iluminar, entendida como un canal de conocimiento y asombro».
Me hace sentido en cuanto el conocimiento es visto no como algo racional, sino como una búsqueda del misterio. Creo que la poesía sí tiende a iluminar esos espacios, a construir caminos que nos permiten dibujar los contornos de lo indecible.
Además de poesía has escrito una novela y relatos. ¿Experimentaste otra aproximación al lenguaje en esas incursiones?
La escritura narrativa supone otra exploración de la palabra. En poesía, la palabra está tensa, cargada de significado, la palabra en la narrativa tiene algo un poco más distendido, como si tuviera más aire, como si necesitara más tiempo. Ahí el lenguaje se utiliza para construir, en poesía es en sí mismo.
Eres máster en creación literaria y has dado talleres en varias oportunidades. ¿Tienes rutinas o ejercicios habituales de escritura? ¿Crees que la originalidad sigue siendo un valor al cual debiera aspirar la creación artística?
La rutina depende de lo que esté escribiendo en el momento. Ahora, por ejemplo, estoy terminando una novela y un libro de poemas, así que los dos géneros se encuentran en el ejercicio de la escritura.
En la búsqueda de la originalidad hay una trampa. Nada es realmente original. Nos debemos a nuestras influencias y la creación, a mi parecer, más que un acto individual, es también un ejercicio colectivo, de tomar aquello que han hecho otros y transformarlo.
Por último, sabemos que fuiste cercana a Pedro Montealegre Latorre (1975 – 2015) -hoy considerado algo así como un «poeta de culto»-. ¿Cómo ves hoy su poesía? ¿Crees que sigue saliendo airosa en la batalla con el tiempo?
La poesía de Pedro, como toda buena poesía, tiene un componente de anacronía. Está más allá del tiempo. Y celebro que un poeta tan brillante como él haya encontrado sus lectores. A pesar de su corta vida, tiene una obra contundente y además interesantísima.
Santiago, septiembre 2026
