Humberto Vélez: “El cine es un arte colaborativo por excelencia”

Por: Pepe Mejía

Humberto Vélez es un destacado “artista visual” y reconocido mundialmente en las grandes capitales de la creación y la creatividad: Inglaterra, Francia, Estados Unidos.

Nacido entre dos mares, en Panamá, hace 56 años, aunque de profesión abogado, proviene de esa gran cantera que es la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños en Cuba. Trabaja las emociones, las relaciones humanas y la justicia. Sus obras rozan, tocan y llaman a las puertas de la discriminación, las relaciones entre grupos étnicos y sociales. Por sus manos han pasado boxeadores londinenses, fisicoculturistas canarios, asilados políticos de Liverpool e indígenas de los andes y Canadá.

Aunque es un hombre de mundo, actualmente reside en Panamá. Bebe de muchas culturas y se empapa permanentemente de nuevas sensaciones. Quizás, por eso, residió mucho tiempo en ese Madrid poliédrico de culturas y etnias.

Humberto Vélez ha sido miembro del jurado del Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo”.

Pregunta.- ¿Cómo se ha sentido Usted -siendo un reconocido “artista visual”- ser miembro del jurado, en la categoría “cinemetáfora”, del Primer Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo”?

Respuesta.- Ha sido tremendamente gratificante participar del festival, pues me ha dado la oportunidad de conocer y dialogar con artistas y gestores culturales que trabajan en diferentes ramas del arte y contextos. Ha sido un reencuentro virtual, a través de la conversación, y a partir de una actividad artística actual y especifica como es el cine y la literatura iberoamericana en medio de la pandemia.

P.- Uno de los grandes logros de este Festival Internacional -de Ivo Maldonado y su equipo incluido sus jurados- ha sido descubrir la palabra “cinemetáfora”. ¿Qué es para Usted, o mejor dicho, cómo definiría la “cinemetáfora”?

R.- La palabra es enormemente sugerente e inmediatamente nos conecta con la imagen y la acción, especialmente con una metáfora en movimiento que puede aplicarse o vincularse a muchos tipos, géneros y actividades artísticas contemporáneas desde la literatura, pasando por la performance, hasta el arte digital.

P.- Volviendo al Festival y hablando desde la categoría de “cinemetáfora”. ¿Qué destacaría de la obra “Traces of the inscribed” (Indicios del inscrito), del cubano Rafael Ramírez, ganador en su categoría en el Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo”?

R.- Es una obra misteriosa, seductora en lo temático y formal, que sorprende en cada secuencia, y a la vez  está repleta de muchas capas de ideas y comentarios sofisticados, visuales y sonoros. El sólo escuchar sus textos y acentos en inglés y castellano es un verdadero placer para los sentidos y el intelecto.

P.- Usted es un artista que deja que las realidades, y sus grupos sociales, se manifiesten. Usted no interviene, no interfiere. ¿Qué semejanzas existen (si lo hay) entre su obra, su recorrido artístico, y la obra que ha conseguido el máximo galardón el “Premio Pewen” “Traces of the inscribed”?

R.- La relación entre la obra ganadora del certamen y mi obra performática es poca, más bien se conecta con mi obra en super 8. En ambas, me parece, hay una admiración al cine mudo, primario, a la belleza de las primeras imágenes como si fuesen también las primeras palabras de este arte nuevo que fue el cine, un reconocimiento a los primeros artistas que lograron encapsular en poco tiempo tanta belleza y significado.

P.- Como miembro del jurado Usted ha visionado muchas obras, de creadores espléndidos, ¿cuál de esas obras se acerca a ese concepto muy suyo de la “estética de la colaboración”? ¿Podría explicarnos en qué consiste esa “estética de la colaboración”?

R.- El cine es un arte colaborativo por excelencia. Así que este es el punto de partida para cualquier similitud entre mi trabajo y las obras presentadas. Más allá de esta primera coincidencia, la estética de la colaboración es mi propuesta artística  en el arte de la performance que incluye la colaboración horizontal, entre grupos y gente del arte, en la creación, desarrollo y puesta en escena de una performance a partir de una investigación, propuesta, negociación y acuerdos entre el artista, los grupos a los cuales se les pide participar, y la institución de arte que patrocina el proyecto. Esta idea de belleza grupal y activa, que llamo estética de la colaboración, surge partir de las actividades que realizan los grupos a los que se les pide participar junto a los agentes del arte y busca su valorización, a través de los mecanismos del sistema artístico, para cuestionar el mismo, pues contraviene las ideas occidentales de belleza, de qué es arte y quién realiza el arte.

P.- Hablemos ahora de las obras que consiguieron menciones en la misma categoría de cinemetáfora. ¿Cuál es su opinión sobre “Ciutaga Abismo” (Abismo cotidiano) del chileno Vicente Espinoza?

R.- Es una obra juvenil, con imágenes sugerentes, que a veces parecía que repetía propuestas trilladas sobre la idea de lo que es el cine alternativo o el cine poesía, pero que por su romanticismo y frescura logro cautivar al jurado.

P.- También se presentó y ganó una mención “Serendipia” de Jennifer Lobos Saavedra en una co-producción de Chile y Cuba. ¿Qué destacaría en esta obra?

R.- Es una pieza maravillosamente realizada, con una edición exquisita a mi parecer, que comienza y se desarrolla con firmeza y elegancia, creando  expectativas que al final  no se cumplen totalmente.

P.- ¿Qué le dice la frase “Mi pueblo dormirá durante cien años, pero cuando despierte serán los artistas quienes les devolverán su espíritu.”?

R.- Es una profecía de 1885 de Louis Riel, rebelde y artista metis canadiense, que fue el detonador poético y de acción para mi performance El despertar que realice en el Art Gallery of Ontario (AGO) en 2011 con el apoyo de la Art Gallery of York University. El arte, a través de la gente y los artistas, pueden convocar a los espíritus liberadores de la imaginación y la acción.

P.- Y por último. Año tras año parece que la polémica persiste. Hace poco asistí a un encuentro entre poetas de diferentes partes del mundo y uno de los temas, recurrente por cierto, que salió fue la relación entre “ética y arte”. ¿Cuál es su opinión al respecto?

R.- El arte y la ética van de la mano, no son conceptos ni prácticas contradictorias. El didactísmo y el moralismo son propuestas y actitudes distintas que no deben  confundirnos en la conversación sobre arte y ética.  El sistema de las  artes visuales, por mucho tiempo, ha cerrado las puertas a los que no son parte de su estructura de poder. Para que el arte sobreviva debe abrir las puertas de su torre y dejar correr nuevos vientos de afuera, aunque sea probable, se conviertan en maravillosos huracanes.

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