Rafael Ramírez: “Cinemetáfora sería como ir en una dirección contraria a los modos de entender y consumir cine de manera tradicional”

Por: Pepe Mejía

Rafael Ramírez. Nace en ese gran nicho de grandes cineastas: Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños en Cuba. A sus 38 años, y de forma simultánea, ha tocado muchas teclas: literatura, música y cine. Su primer largometraje -y referencia obligada en el cine cubano- “Las campañas de invierno” se estrenó en abril de 2019. Participó en la primera edición del Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo”.

Pregunta.- Traces of the inscribed se llevó el galardón -en la categoría de cinemetáfora- en la primera edición del Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo”. ¿Por qué presentó su obra Traces of the inscribed a la categoría de cinemetáfora?

Respuesta.- Pues me parecía que era la categoría donde más encajaba ese tipo de pieza experimental. Siempre es un problema para mí escoger dónde encaja cada uno de mis trabajos y por suerte desde hace unos años, los festivales tienen cada vez más en cuenta opciones para colocar a los filmes de corte más arriesgado.

P.- ¿Cuál es el significado de cinemetáfora?

R.- Cinemetáfora sería como ir en una dirección contraria a los modos de entender y consumir cine de manera tradicional. Es una idea muy hermosa, pues llena al filme de un carácter alusivo. Saca al cine de su carácter mimético y lo sumerge en sus, a veces inexploradas, posibilidades formales. Creo que es interesante pensar que ese término tiene un carácter dual, un camino nos conduce al kitsch -que no tiene nada de malo, en tanto se reconoce como tal- , y el otro camino nos aleja de lo mimético. Ese segundo camino me interesa, en tanto recuerda que lo que se ve es siempre representación. Lo que se ve no es, ni debe ser, utilitario.

P.- ¿Cuáles son las características principales de su obra ganadora?

R.- Es una traducción. Es acercarse a uno de los textos más poderosos escritos en nuestra lengua y dejar accionando su eco. Cuando aprietas una tecla en un piano y se extingue el primer impacto y queda su reverberación, eso, pensé, debería ser mi filme. Por eso la voz de Kozer se escucha sólo cuando presenta el poema, y al final, cuando dice sus últimas líneas. Al que conoce el poema en su totalidad, o lo ha escuchado en la voz de Kozer, ese intermedio silente se le puebla de ecos. El que no conoce el poema y solo ve el corto construye en base a esa ausencia su propio texto poético.

P.- ¿Cuál es su opinión de las otras obras que se han presentado en su categoría?

R.- Todas las obras representaban algo personal e intransferible. Me interesó mucho la variedad de procedimientos que se siguieron, no hubo monotonía -algo espantoso que sucede cada vez más, pues mucha gente filma como si sólo tuviesen una única y heredada experiencia formal del mundo-. Y estos directores y directoras reconocen la necesidad de construir una voz propia.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre el desarrollo del Festival?

R.- No pude seguirlo en su totalidad por compromisos de trabajo, pero creo que por la variedad de las obras y la fuerza de las mismas, abrió una interesante ventana virtual en nuestra región.

 

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