Diana Fuentes Sánchez / Willian Huancho Canayo: “Se busca que sean las mismas comunidades indígenas las que cuenten sus historias”

Por: Pepe Mejía

El documental “Monsín, el navegante” obtuvo mención por parte del jurado del último Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo”.

Hablamos con su co-directora la peruana, Diana Fuentes Sánchez, egresada de la prestigiosa e histórica Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fuentes es experta en gestión cultural. A pesar de su juventud, es una especialista en comunicación social. Muy apegada a las distintas realidades sociales, ha volcado sus conocimientos en el contacto y cercanía con los colectivos sociales más desfavorecidos. Sensibilidad no le falta y tacto también.

Pregunta.- “Monsín, el navegante” tuvo mención en la categoría de Documental en el Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo”. ¿Cómo el trabajo habitual y sencillo de Monsín puede atraer la atención de un público?

Respuesta.- Creo que lo que puede atraer la atención, o empatía con Monsín, más que su trabajo es su personalidad y la perspectiva de vida que tiene. La identidad que muestra el personaje puede generar interés, porque no tiene una visión de vida común para muchos; pero también representa una manera de ser sencilla y honesta, sin mayores pretensiones que mantener lo que para él significa la libertad; y esto es algo con lo que el público puede sentirse identificado o incluso representado. Esa búsqueda, en parte arriesgada, de su autonomía, que va más allá de lo establecido, es quizá algo que muchos anhelamos en algún punto de nuestras vidas, y nos permite acercarnos a Monsín.

P.- Pequeños detalles que están a nuestro alrededor. Situaciones que vemos todos los días pero que no paramos a mirar con la profundidad de nuestros sentimientos. ¿Cuál es la clave, o cuáles son las claves, para lograr que lo cotidiano sea el eje de un documental?

R.- Creo que mostrar lo cotidiano podría generar empatía. Porque se muestran situaciones, o modos de ser, con los que en algún punto podemos llegar a sentirnos identificados. Por otro lado, así como las identidades, las cotidianidades son diversas, y en el caso de obras de pueblos indígenas u obras regionales como “Monsín, el navegante”, se muestra un cotidiano que normalmente no se conoce o que se expone de manera distorsionada en los medios masivos. En esos casos, lo cotidiano representa modos de vida distintos, que pueden ser interesantes para los demás, porque implica aprendizaje. Entonces, creo que en la cotidianidad siempre puede haber algo que vale la pena ser contado, y considero que las claves de ello serían: la observación del entorno, el acompañamiento a los personajes y, luego de ambos, la perspectiva del director o directora, qué es lo que quiere contar.

P.- En “Monsín, el navegante” Usted trabaja hábilmente con las ganas de tener independencia y libertad, aunque viva en la precariedad, pero siente alegría. ¿Qué destacaría de su obra?

R.- Este cortometraje retrata una historia sencilla y honesta, pero que visibiliza una de las labores que en la Amazonía es fundamental: el botero, el navegante. Visibiliza, igualmente, la vida cotidiana de otros peruanos con otras miradas, otras perspectivas de vida que también son parte de nosotros como país, más allá de lo urbano y centralizado.

Con esta obra se busca evidenciar, a través de la vida del personaje y su familia, que en la Amazonía peruana también se construye una visión de futuro y de prosperidad, que no necesariamente anhela lo foráneo, sino que lo integra a su forma de ver, de ser y de hacer.

P.- Hacer cine, visualizar lo que se quiere ocultar, en un entorno de comunidades nativas e indígenas ¿tiene futuro y perspectivas?

R.- El tercer cine o el cine comunitario son alternativas a esto, que buscan visibilizar la realidad de otros peruanos que no se ha visto para nada representada en los medios convencionales; y que buscan que sean las mismas comunidades indígenas las que cuenten sus historias, sin interlocutores, desde su propia mirada. En muchos casos incluso los aspectos técnicos o estéticos pueden pasar a un segundo plano porque la historia los supera: cuando la realización colectiva de las obras es más valiosa y significativa para las comunidades, cuando se expone una problemática que les afecta o cuando la historia tiene un valor reivindicativo que contribuye de algún modo al desarrollo de las comunidades. En ese sentido, creo que este último tipo de cine tiene mucho camino por delante, para seguir creciendo, y lo debemos seguir apoyando, en todos los niveles, desde la realización hasta la distribución y difusión.

P.- ¿Cuáles han sido las obras que más le han llamado la atención y que se han presentado a este Festival?

R.- En la categoría de documental me gustó el corto “Iyonel. Mujer Sabia”. Una obra que toca un tema no muchas veces visibilizado y, que además, desarrolla una historia que puede ser reivindicativa para las mujeres de la cultura maya.

También me pareció muy interesante el corto “Luz” porque muestra la sensibilidad y autorreflexión del director, que además es protagonista de la obra, y porque la historia se basa en una relación madre-hijo y una relación familiar valiosa.

En el caso de los cortos de ficción me gustó mucho “Quién mató al Pelacara“, tanto por su lenguaje visual como por la historia en sí.

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