INTERFERENCIA UNISEX – ANDRÉS EMILIO LEÓN

Tu cabello al aire, tus lentes, tu hombro tatuado, esa mirada, tus labios que se cerraban en luz roja. Esos que hace tiempo besé en aquel avión, luego de masajes y conversaciones en asientos ergonómicos. Tus manos, tus dedos, tus uñas. Recuerdo cómo iban tocando, casi ortopédicas al tono del jazz. El avión iba con aroma a Miles Davis, soplando relajado el horizonte. Del otro lado, al frente, casi 20 metros, una señora tiende la cama; en otra ventana, un niño lee un libro; las demás ventanas cerradas, oscuras. Luego de muchas horas, el avión se recostaba en las nubes, silueteaba su armazón egocéntrico por los aires y ahí te vi. Mientras te besaba, te veía, y no cerraba los ojos, quería recordarte, acordarme luego de años, mientras tu lentitud iba adormeciendo mi lengua, espaciando mi domingo. Besos y besos, repetidos como una pileta, como mar golpeando la misma roca, como licuadora hipnotizando jugos eternos para cada mañana. Pero me besas y te veo, y se acerca la azafata y nos dice “quieren vino” y asentimos con el cuello… y sirve y tomamos de la boca y brindamos con los labios, “por ti” me dices, “por nosotros” te digo, “por Dios, hagan silencio” nos dicen… y te beso de vino y ganas. Que antojos de una cama, señora, venga, tienda la mía, despabílese, que me recuesto en sueños, como ahora y te pienso, como me pensabas, que estarás pensando, que estábamos pensando… pero el cometa adorna la esquina y se aclara la noche, pero es tan rutinario, tan sin sorpresa, tan feliz cumpleaños -fue ayer- “oh disculpa”. Tu cabello al aire, tus lentes, tu hombro tatuado, esa mirada, tus labios que se abren y me saben añejos. Relación inestable, casi viajera, casi luz amarilla. Y el semáforo cambia y cambia y el tiempo sigue y sigue y te veo y me acerco, no corro, guardo la postura, pero tú sigues, llevas el cabello hacia atrás, prendes un tabaco y te fumas el tiempo, las calles, las dudas. Tu hombro tatuado, esa mirada, tu cabello al aire, tus lentes, tus labios que se turnan para pronunciar Nico (y luego) Tina y quieres más pero no sé si recuerdas, si te acuerdas, si estás cuerdo o cuerda… pero ahí vamos a improvisarte cada mañana, mientras esperamos que la luz cambie.

 

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Sobre el autor

Andrés Emilio León (Guayaquil, 1978). Licenciado en Comunicación Social. Realizó un MBA con Major en Marketing Estratégico en Buenos Aires, Argentina. Un cuento suyo consta en Historias bajo el árbol, antología binacional ecuatoriano-peruana editada por el Consulado del Perú en Guayaquil (2008). Fue integrante del grupo cultural Buseta de Papel, y tallerista de Miguel Donoso Pareja. Descartable, su primera novela forma parte de la colección Luz Lateral, de la Casa de la Cultura.

 

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