“LAS DIRECTORAS DE CINE CENTROAMERICANAS” – POR CHARO GARCÍA DIEGO

LA ANTROPOLOGIA CULTURAL EN LA MIRADA DE LAS DIRECTORAS DE CINE CENTROAMERICANAS

 

Un título como este puede confundir y llevar a equívocos a aquellas personas que no leen la letra pequeña. Conocer a los seres humanos a través de su cultura, costumbres, mitos, creencias, normas y valores es el trabajo realizado por las directoras de cine Centroamericanas, ello lleva implícito un acto de amor y valentía, es algo así como estar al servicio del desamparo y los invisibles.

 

En pleno siglo XXI, ya en los inicios de la tercera década, se observa la reducción de los costes de producción de las películas y junto a ello, una mayor formación de los profesionales del sector en el exterior de sus países de origen, como es en la escuela EICTV de Cuba, junto a la aventura de los directores a países europeos como España, Francia, Bélgica o EEUU.

 

Ahora que se van asentando y consolidando poco a poco a la par que, haciéndose realidad, las ideas de necesidad de una ley del cine, un asociacionismo de los trabajadores que transitan los oficios del cine y la urgencia de la educación de los públicos para que, sientan necesidad de verse reflejados en sus propias costumbres, identidades y culturas, aparcando algo todo el cine que se recibe del coloso EEUU, reitero que, las directoras de cine centroamericanas están al servicio del amor al cine, solventar todos los obstáculos no es nada fácil.

 

Las producciones cinematográficas en Centroamérica son de muy diverso calado e intensidad. Cada uno de los países que conforman el istmo centroamericano, donde me voy a centrar, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá cuentan con sus propios temas y sus inherentes imágenes del dolor. Hay una frontera importante entre el cine de ficción y el documental. La fuerza numérica de las producciones realizadas por mujeres premiadas en festivales es un síntoma de buena progresión.

 

Dentro del cine de ficción que, se ha realizado en Costa Rica, los temas tratados por las directoras poseen una carga intimista, expositiva y solapadamente denunciante muy importante. Asuntos como el aborto son contemplados en las películas de Alexandra Latishev, “Medea” 2017, Paz Fábrega “Aurora” 2020. La convivencia familiar y con los mayores vendrán de la mano de Antonella Sudasassi y su película “El despertar de las hormigas” 2019, Hilda Hidalgo Xirinash con “Violeta al fin” 2017, Patricia Velasquez con “Apego” 2019 y Sofí Quirós con “Ceniza negra” 2019. Las denuncias de abusos sexuales a las niñas vienen de la mano de las directoras Ishtar Yasin “Florencia de los ríos hondos y los tiburones” 1999 y “El camino” 2007 junto a “Agua fría de mar” Paz Fábrega 2009. Las consecuencias de la guerra toman presencia con Laura Astorga “Princesas rojas” 2013 e Isabel Martínez con “El último comandante” 2010.

 

Las películas guatemaltecas de ficción dirigidas por mujeres son las creaciones de Ana Virginia Bojórquez y Lucia Carreras con “La casa más grande del mundo” 2015 centrada en la supervivencia del pastoreo como forma de vida de dos niñas indígenas; una película donde lo ético y lo social caminan a la par. Verónica Riedel “Cápsulas” 2011, denuncia del narcotráfico y “Pólvora en el corazón” 2020 de Camila Urrutia con el tema de la agresión sexual y el lesbianismo.

 

La película de la salvadoreña Brenda Vanegas “Volar” 2020 centrada en la enfermedad de Alzheimer y la convivencia de los migrantes, a la espera de su siguiente trabajo en postproducción “Las cartas de Lucia” 2021.

 

La contribución de Nicaragua a la ficción viene a cargo de dos películas de la directora franco-nicaragüense Florence Jaugey con “La Yuma” 2009 y “Pantalla desnuda” 2014, la primera una joven boxeadora en lucha constante con su entorno y la segunda dos jóvenes a quienes viralizan por la red su relación sexual. Junto a ella Gloria Carrión y su participación en “Días de luz” 2019 película ex aequo compartida por los países Centroamericanos. Durante 5 días, una tormenta solar azota Centroamérica.

 

Concluiríamos la ficción con las aportaciones de las cineastas panameñas, Pituka Ortega-Helibrón y Carolina Borrero con sus capítulos dentro de la película “Historias del canal” 2014, cinco cortos que abarcan un siglo de vidas impactadas por el Canal de Panamá donde ellas participan.

 

El cine documental Centroamericano con nombre de mujer es portador de una calidad importante, motivada por ser trabajos que en su mayoría tratan de denunciar hechos acontecidos durante la última mitad del siglo pasado y en lo que transcurre de este siglo. Películas centradas en la perdida de familiares y amigos, en la reconstrucción de la memoria y en defensa de la impunidad, hay casos que reivindican el derecho al aborto y la no criminalización del mismo, la expansión y poder de la iglesia evangélica, …

 

El Salvador cuenta con la realizadora Marcela Zamora que, con sus trabajos, “María en tierra de nadie” 2011, “El cuarto de los huesos” 2015 y “Los ofendidos” 2016 ha logrado a través de sus investigaciones concienzudas y minuciosas, contar la historia de su país y la aniquilación llevada a cabo por la Fuerza Armada del Salvador (FAES) durante la guerra, junto al calvario de las migraciones por conseguir una vida mejor. Brenda Vanegas con “Altares” 2010, narra la masacre del Mozote, la memoria íntima de las abuelas donde se quemaba todo lo vivo indiscriminadamente. Celina Escher en “Fly so far” 2021, realiza la denuncia de las mujeres encarceladas en el país por abortos espontáneos que, las criminalizan llegando a tener penas por cumplir de 40 años. La española, salvadoreña de adopción, Marlen Viñayo con “Cachada” 2019 e “Imperdonable” 2020 logra una visión divergente del maltrato de la mujer y la homosexualidad. Sin olvidar a Tatiana Huezo, residente en México con su aportación al cine documental, “El lugar más pequeño” 2011, donde trata el genocidio de los indígenas por parte del ejército y “Tempestad” 2016, dos mujeres víctimas de la impunidad y la violencia en México.

 

Por otra parte, Guatemala cuenta con los documentales de las directoras chapinas: “La asfixia” 2018 Ana Bustamante; “El eco del dolor de mucha gente” 2011 Ana Lucia Cuevas; “El archivo una mirada en el tiempo” 2017 Anaïs Taracena y “El buen cristiano” 2016 Izabel Acevedo. Realizaciones centradas en el dolor, la extinción y búsqueda de los desaparecidos por las matanzas de la guerra. Ante su necesidad de pensar lo generacional como fenómeno que caracteriza, por un lado, a la sociedad y por otro, a su propia familia, a la que se encuentran ligadas estrechamente a través del recuerdo de sus madres, abuelas, tías o primas. Un deseo de conocer la verdad y de buscar la justicia para reivindicar la memoria de las víctimas.

 

La contribución de las documentalistas nicaragüenses dentro del mapa centroamericano tiene gran envergadura, siendo la franco-nicaragüense Florence Jaugey, la voz más importante cuantitativa y cualitativamente. Sus realizaciones “El día que me quieras” 1999, “La isla de los niños perdidos” 2001, “De niña a madre. Episodios 1 y 2.” 2003-2006, “Historia de Rosa” 2005, “El engaño” 2012 “Girasoles de Nicaragua” 2017, todas ellas con un alto contenido de denuncia y marginalidad, traen a nuestras vidas el dolor y la inmisericordia que tienen los invisibles o visibilizados con aporofobia. Podremos asistir a reivindicaciones por parte de mujeres maltratadas, violadas, y con su dignidad arrebatada. Niñas embarazadas con una prematuridad de 9 años de edad, mujeres engañadas para el ejercicio de la prostitución y a mujeres profesionales del sexo reivindicándose como trabajadoras autónomas en búsqueda de sus derechos. Todo ello rodado con la intersubjetividad que posee la directora a la hora de compartir conciencia y conocimiento de los temas que alude. Sensibilidad, ternura, buen hacer e incluso una pizquita de humor cariñoso.

 

María José Álvarez y Marta Clarisa Hernández, hacen su aportación con “Lady Marshall” 1991 asistimos en un pequeño pueblo de pescadores en Nicaragua, donde varias mujeres afrocaribeñas poseen un barco, siendo un estudio para la exploración de la división sexual del trabajo, cuestiones de género y formas en las que el desarrollo y la cultura interactúan. ¡Una delicia! “Lubaraun (Al encuentro de…)” 2014 documental etnográfico con elementos road movie filmado entre el caribe de Nicaragua y Honduras. Rossana Lacayo, con “Pikineras” 2012 y “San Francisco de la Chureca” 2013 no se aleja de los temas denuncia, dotando a los protagonistas de una entidad rotunda. Es imposible haber oído hablar a Gilberto desde el basurero de Managua y olvidarle. La impronta de los personajes protagonistas queda grabada. Mercedes Moncada de procedencia española-nicaragüense, con “El inmortal” 2005, muestra las diferencias ideológicas entre hermanos en la guerra y la manipulación de la religión evangélica, “El buzo y la sirena” 2009 es un viaje a Centroamérica, a Nicaragua, a la Costa Atlántica, al pueblo Miskito, y “Palabras Mágicas” 2012 confiesa la directora que es su perspectiva emocional de la Revolución de Nicaragua. Todos ellos son productos técnicamente muy bien realizados y con una carga sensitiva y humanitaria impactante. Gloria Carrión y su“Heredera del viento” 2017, intenta un recorrido por los sentimientos de sus padres que, hicieron la revolución sandinista casi 40 años después.

 

Honduras cuenta con los trabajos de Katia Lara, “Corazón abierto” 2005“donde homenajea a uno de los grandes cineastas centroamericanos de todos los tiempos, Sami Kafati, con tan solo una película en su haber, “No hay tierra sin dueño” 2003. En “¿Quién dijo miedo?” 2009 vemos el levantamiento del pueblo hondureño tras el golpe de estado y secuestro que quito el poder a Manuel Zelaya, y por último en “Berta Vive” 2016 asistimos al doloroso final de la defensora de derechos humanos y líder de la comunidad indígena Lenca. Directora de gran poder discursivo captadora de imágenes en tiempo real de una expresividad poco común, ¡alucinantes!

 

Cineastas documentalistas panameñas como Pituka Ortega-Helibrón destacó con su documental “Los puños de una nación” 2005, donde se narra la historia en paralelo de, la carrera deportiva del campeón mundial de boxeo Roberto Durán y las aspiraciones de los panameños de ser nacionalistas. Junto a ella Ana Endara Mislov con “Reinas” 2013 apuesta con pasión por los concursos para elegir Reina de tanta tradición y cultivo tienen en la sociedad panameña. Annie Canavaggio con “Rompiendo la ola” 2014 muestra la playa de Santa Catalina que, hizo que la directora se planteara el porqué de los buenos surfistas y grabo un documental pleno de luz y belleza y no exento de crítica. Ana Elena Tejera “Panquiaco” 2020, donde el pueblo de Guna Yala llena de nostalgia a Cebaldo, un indígena de Panamá, que trabaja como ayudante en un barco de pesca en el norte de Portugal. Su vuelta no es más que un pretexto para enseñarnos lo diferente de la cultura indígena.

 

La contribución al cine documental en Costa Rica se contempla con el trabajo de Carolina Arias “Objetos rebeldes” 2019, un viaje de regreso al país, un reinicio de la relación con el padre que morirá en breve y las esferas de piedra como testigos.

 

La tercera década del siglo XXI se muestra ilusionante para las directoras de cine Centroamericanas, la creación de ideas, la simplificación de equipos técnicos junto a las ayudas de los gobiernos y las instituciones foráneas harán de esta década, un camino de dicha del que todos los aficionados y estudiosas del cine nos vamos a beneficiar.

 

[Madrid, 24-04-2021]

 

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Charo García Diego (Salamanca 1961, España) es Pedagoga, Socióloga y Psicóloga Social. Organizadora, coordinadora y difusora en los medios de comunicación de actividades culturales desde 1990 en España. Ya en sus inicios universitarios, estudia, investiga y escribe crítica de cine. Sus intereses giran en torno a la difusión de culturas transversales, multipluridisciplinares y versátiles que aporten enriquecimiento formativo a las nuevas generaciones.

En la actualidad, coordina el libro “Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI” editorial extravertida que verá la luz en septiembre 2021 junto a una Muestra de Cine Centroamericano y Caribeño Siglo XXI, que recorrerá varias ciudades españolas y foráneas.

Colaboradora habitual en la revista digital LADOBERLIN y Materialextra.com

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Amparo Cribas Cruz
3 meses hace

Previamente no había pensado en el rol implícito de antropología cultural que una directora llega a realizar. Leyendo sus observaciones me insta a ver estas producciones y sentir el valor realmente significativo que estas centroamericanas han desarrollado a través de su investigación, pasión y dedicación. Agradezco que comparta este contenido, desmantelando temas que merecen ser difundidos.

Saludos desde Honduras.

Bea
Bea
3 meses hace

En Guatemala hay un trabajo muy interesante de un grupo de artistas mujeres, que se llama Colectiva Lemow. ( Son mujeres mayas) no chapinas.

María Lourdes Cortés
María Lourdes Cortés
2 meses hace
Responder a  Bea

Hola Bea, en efecto, para un artículo sobre mujeres haciendo cine encontré la producción de este grupo y me refieron brevemente al colectivo. No me pudo extender mucho, pero sí lo haré en mi libro que estoy trabajando.

Casa Bukowski