JULIO CARRASCO «ESTA NOCHE NO ERA LA EXCEPCIÓN»

Julio Carrasco (Santiago, 1969). Autor de la novela Fuimos a bombardear Croacia (Alfaguara, 2014), de los libros de crónica Antártida. No se asegura regreso y Travesía al Cabo de Hornos (ambos por Ediciones Biblioteca Nacional, 2015 y 2016), así como de los poemarios Elogio de los reptiles (Ediciones Tácitas, 2014), Despedidas Antárticas (premio Revista de Libros de El Mercurio, Mercurio Aguilar, 2006), Sumatra (Ediciones Tácitas, 2014) y El Libro de los Tiburones (1995, reeditado por Libros del Pez Espiral, 2017). El año 2022 Ediciones Tácitas publicó El meteoro, una antología de su obra poética.
La naturaleza nos da lecciones atroces
Por ejemplo la mantis religiosa, el ciempiés gigante
y algunas arañas devoran pájaros y pequeños roedores
Eso no debería ocurrir, los invertebrados no deberían
cruzar la línea invisible que hay entre los seres
de cuatro patas y los de ocho o más
Pero ocurre y es desalentador.
Oscuro y caliente como el humo de una estufa a parafina recién apagada
“Si es bueno, es tan bueno que hasta los ángeles envidian su estado; si es malo, es
tan malo que hasta el mismo Diablo se avergüenza de su compañía. ¡Qué cosa
maravillosa es el hombre que, siendo tan débil, desobedece a Dios que es tan
poderoso!”
Farid Ud-din Attar
Nunca me gustó Verónica Almendares
Básicamente, creo, porque la vi actuar en una competencia de baile
y su cara demostraba demasiado bien el intento
de expresar sensualidad
Pocas veces un esfuerzo así tuvo tan magro salario
(recuerdo haber pensado)
Observándola más adelante descubrí el mismo afán
en sus gestos cotidianos
lamentablemente con idéntico resultado
Y esta noche no era la excepción
Me gustaba una de pantalón hindú
Nos miramos de reojo pero podía ser perfectamente
la novia de alguno de los heterosexuales que la rodeaban
Salí del lugar rumbo a otra fiesta acompañado
de mi amiga recién separada
Me contó, en el viaje, sobre el estilo de vida de la gente
en el extremo norte de los Emiratos Árabes
Sufrían todos, comentaba, de una locura denigrante,
mezcla de arribismo y pereza
Saludé cordialmente al llegar
Había mujeres en la pista pero dejar sola a mi amiga en ese ambiente
habría sido una descortesía
Ella propuso regresar y eso hicimos
El pantalón hindú había desaparecido
Quedaba Verónica Almendares bailando en el living algo
así como una cumbia
Me compadecí del tipo que la acompañaba, por aspirar a tan poco
Pero en verdad no había nada más en la fiesta
Me tomé un trago, luego otro y un tercero
Mi amiga recién separada ensayaba frente a un vidrio
los insultos que intercambiaría con su ex
La música, un desastre, las canciones eran cortadas a la mitad
y se producían silencios periódicamente
Tuve una interesante conversación sobre refrigeradores con un tipo
Y entonces sí, de pronto: ya estaba listo
Estaba listo para abrazarme a Verónica Almendares
El tiempo actual comenzó a teñirse de un amarillo
intenso, denso y fosforescente
Las luces se derramaban sobre la sala como un metal derretido
El suelo saltaba en ascuas ardientes
Como si el whisky que bajaba por mi garganta se hubiera trocado
en kerosene y me hubiera vuelto capaz súbitamente de proyectar ese calor
hacia afuera
Como si nos hubiéramos sumergido de golpe
en una piscina de napalm: mi corazón cruzaba el núcleo del Sol a toda
velocidad embistiendo largos cardúmenes de pirañas brillantes que a su paso
rompían filas como cristales
Estaba listo para abrazarme a Verónica Almendares y convertirnos
a ambos en una trenza de vidrio fundido
Pero ella salió al patio con el tipo que cambiaba la música
Luego partieron a su automóvil
mientras resonaba a lo lejos la voz de mi amiga recién separada,
comentando que había planeado irse con cualquiera esa noche
Mis ojos seguían adheridos con un elástico de luz al automóvil
que se alejaba por avenida Kathmandú.
Lógica y belleza en el movimiento elástico de los tiburones
En mi relación con los tiburones no podría mediar otra cosa
que la lógica pura
Quizás por eso representan tan bien la parte
de la realidad que entiendo menos
El lugar que ocupan en mi universo simbólico –por su capacidad letal
y aspecto inexpresivo– está justo en el borde de lo racional, a un paso de las
estrellas de neutrones y demás objetos monstruosos a los que sólo es posible
acercarse a través de la reflexión pero que, paradójicamente, resultan
incomprensibles
Pensando en esta dirección alcancé a vislumbrar la sustancia
lógica que me une a los tiburones y por extensión a las demás criaturas
Sin otra alternativa, acepté mi existencia individual
Como un torpedo que tras errar el blanco sigue
desplazándose en línea recta indefinidamente
de forma que encuentra su destino en el momento
en que falla
Aerodinámico y solitario
Como un falo en un océano de líquido amniótico.
