“Reunidos en tierra de nadie y en tierra de todos” – Por Pepe Mejía

La primera edición del Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo” finalizó dando a conocer a los ganadores -un ramillete de producciones artísticas y de profesionales- que han logrado traspasar muros y focalizar las realidades periféricas.

Gracias al trabajo en equipo de poetas, directores, cineastas y ponentes, dirigidos magistralmente por Ivo Maldonado, se ha conseguido proyectar un buen cine, poderoso, energético, trasparente, que ha sorprendido a propios y extraños. Entre los agradecimientos a Casa Bukowski y la Escuela de Artes y Culturas Amazónicas, además de la inestimable colaboración de la Escuela Internacional de Cine y TV de Cuba.

Con la premisa “Reunidos en tierra de nadie y en tierra de todos” dieron a conocer a los ganadores de este Festival, espejo de creaciones culturales y artísticas, ventana maravillosa en tiempos de pandemias y confinamientos.

En la categoría de Cinemetáfora hubo menciones para “Ciutaga Abismo” (Abismo cotidiano) de Vicente Espinoza de Chile. El crecimiento de un Pichón lo lleva al crítico momento de emprender su primer vuelo. Temor e incertidumbre –como en las actuales circunstancias- es lo mínimo que pasará por su angustiada mente y lo vemos representado en este poético cortometraje con el que nos sentimos representadas.

La otra mención en esta categoría de Cinemetáfora fue para “Serendipia” de Jennifer Lobos Saavedra de Chile y Cuba. Abordar la nostalgia como un hallazgo, es el resultado de la experiencia del silencio y del amor. El renacer desde otra perspectiva en medio de la pandemia. La cosmovisión presente, en forma de animales y humanos formando lazos familiares en una escuela de cine alejada de sus hogares.

El premio Pewen en esta categoría de Cinemetáfora recayó en “Traces of the inscribed” (Indicios del inscripto) de Rafael Ramírez de Cuba. Más allá de la línea de la guerra, la línea de la intoxicación, la yema del dedo toca dulcemente, casi imperceptiblemente, en el Libro, las palabras. Y uno es silla, uno de cuero, un pergamino, todos ellos…caballo, según la traducción de un poema de José Kozer.

En la categoría de Ficción se dieron menciones a “Elisa” de Ray Medrano de la República Dominicana. Elisa y su amigo hablan sobre los perros que escucharon ladrar la noche pasada. Él le regala una cruz, para que la bruja no le moleste, porque su mamá le dijo así. Luego, su madre Amelia, la encuentra debajo de la almohada de Elisa. La niña sigue sin poder dormir y Amelia recurre a la iglesia, a una sacerdotisa de los misterios, en busca de una solución. Esta última le dice que ponga mostaza en el techo y habichuela debajo de la almohada para dejar de ser molestada. Esa misma noche, las dos duermen juntas mientras escuchan los ruidos en el techo.

“La falsa noche” de José Raúl Ortiz de Cuba y Puerto Rico también se alzó con una mención. Llega el día en que Momo, un niño tembloroso, tiene que aprender a preparar una sopa milagrosa con la que su abuela revivió a su abuelo. La inseguridad de Momo llama la atención de Jack, un mago estafador, quien se aprovecha de su vulnerabilidad y lo seduce con falsos trucos. Atrapado entre esas dos grandes fuerzas, Momo aprende sobre su identidad genuina.

El premio Pewen en la categoría de ficción recayó en “Yo maté al Pelacara” de Adeliz Ramos Moreno y Andrea Eslava de Perú. Jenny, una joven de la etnia Shipibo-conibo, habla de su encuentro con el «Pelacara», una criatura mitológica del Amazonas. Ella advierte a los futuros visitantes de la selva y de las montañas que se cuiden si lo encuentran. Nos deja la idea de un ser humanizado con la finalidad de asustar a los pobladores.

En la categoría Documental hubo menciones para “Iyonel” (Mujer sabia) de Cleida Cholotio de Guatemala. Originaria de Santa Catarina Ixtahuacan, Guatemala conoce de la luna y la madre tierra. Dominga Tambriz es la encargada de atender los embarazos de las mujeres de su comunidad. La experiencia y conocimientos hacen de ella una mujer líder y maestra de la vida.

“Monsin, el navegante” de Willian Huancho y Diana Fuentes de Perú fue otro de los trabajos que consiguieron mención en la categoría de Documental. Monsin es un botero que vive con su familia en una balsa a orillas del río Tambo en Ucayali. Su trabajo diario es dar servicio de transporte en el río y cuidar botes. Luego de haber pasado por trabajos diversos, su vida transcurre entre la incertidumbre del sustento diario y la autonomía de ser su propio jefe, el gerente de su propia empresa: Anaconda. Es así como ha llamado a su barco y también a la balsa flotante que es su hogar. Más allá de la dificultad de tener trabajo un día y otro no, la independencia y libertad que encuentra en su labor como botero es suficiente para que Monsin esté satisfecho. Su mayor anhelo es dejar a sus hijos su legado como navegante en el río.

El premio Pewen (ex aequo) correspondió a “Macao” de Otávio Almeida de Cuba y Brasil. «En Macao, vemos el cotidiano de los habitantes de una ciudad que vive en un “loop”, que desplazados del presente, inventan formas de sobrevivir en una sociedad que los detiene y adormece. A través de la observación y acompañamiento de algunos personajes sentimos el tiempo de la película, que es el propio tiempo de las acciones. En Macao, cruzando elementos visuales y sonoros, se construye un espacio como representación de cualquier ciudad latinoamericana contemporánea. Una ciudad encerrada, estancada en un limbo donde la disposición y arquitectura de los edificios, los habitantes y sus animales, que también comparten el mismo espacio, forman un microcosmos único.»

Y también el premio Pewen fue para “Pasaje de ida” de Víctor Mendívil de Perú. Esta es la historia de Don Rafael Castrillón, maestro juguetero con más de sesenta años de experiencia y ex mister Perú en físicoculturismo. Su historia es un pasaje de ida, sin retorno, hacia la fabricación del juguete de madera tradicional.

En la categoría Premio del público el jurado concedió menciones en Ficción a “ELISA” de Ray Medrano de República Dominicana. En Documental a “Iyonel” (Mujer Sabia) de Cleida Cholotio de Guatemala. En Cinemetáfora a “Serendipia” de Jenniffer Lobos Saavedra de Cuba y Chile. El premio Pewen de Público se concedió a “Galatea” de Sergio Avilés de México. Manuel está en edad de merecer y todos en el pueblo desean que se case. Pero él está enamorado de una estatua en la plaza del pueblo y planea convertirla en mujer para que sea su novia…

El Festival se cierra con una asistencia casi a la par: un 51% de hombres y un 49% de mujeres protagonizaron las visitas. Perú, España, Estados Unidos y Chile, en ese orden, fueron los países desde donde hubo un alto índice de visitas.

La clausura del primer Festival Internacional de Cine Independiente “Desde los extramuros del mundo” fue un torrente de emociones, fruto de la sensibilidad y la humanidad que compartieron sus creadores artísticos que se citaron para la siguiente edición.

Una experiencia maravillosa, inigualable, única, conseguida con tesón, haciendo luz con el cine y la poesía.

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