FRANCISCO LUEIRO GUTIÉRREZ – El tiempo es una idea que no cabe en el corazón

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1

 

El tiempo es una idea que no cabe en el corazón;

Tu rostro, como la lluvia,

También desborda estas manos.

 

He decidido olvidarlo todo,

Miradas que persiguen,

Sombras demasiado densas,

En el curso del mundo

Preñado de orígenes.

 

Como un animal indomable

Que tiembla contigo

En medio del invierno,

Como el aire virgen del pueblo

Borra la cicatriz del sentido,

Un aroma que sumerge

El cuerpo y nos aleja

Para caminar un cielo intocable.

 

Olvidarlo todo: cada nombre

Trabado en medio de la vida

Y a medio camino del amor,

Este rostro maltratado, malvisto,

Las cosas del cuerpo que sobran

Y la herida de cada nombre.

 

Olvidar: olvidarlo todo.

 

Y con el río tentar

La voz de la ignorancia,

Una pasión impropia

Capaz de levar

La primera palabra,

La que salva.

2

 

El último vaso del que beber

El desierto nos lo ofrece:

Rómpete, belleza,

Como una gota imposible de rescatar,

Natural reflejo de un mundo

Perdido contra ti,

Como sentida ola que nada ni nadie puede abarcar,

Pero que tú, en el silencio que precede, recoges.

 

¿Y qué te toca esperar?

Lluvias que ahuecan la memoria,

Vientos o el cuerpo del perdón,

Como un surco que duerme

Los latidos de tu ausencia.

 

¿Qué perdón, qué viento socava

El perfil de algo que ofrece su propia muerte

Y llena más que la sangre,

Más que la intensa claridad de estar vivo

Y condenado en medio de la nada,

Porque tú pasaste, y naciste de la nada?

 

Mi último deseo:

Uno que conoces

Después de cumplirse,

Uno sin tiempo

Para desperdiciarse,

Para despedirlo.

 

Ahora las cosas tendrán siempre su nombre:

Aire corriendo las manos,

Dulce arena en las rodillas,

Su resistencia, su límite,

Y el tiempo que sucede

Agradeciendo sin lástima,

Porque es el mismo camino.

3

 

Orgullo el tiempo que paramos

En la memoria, por amar

Un cuerpo que se escapa durante las excepciones.

Hay una razón porque el amor

Nos está matando, un ayer que pierde

La batalla, sobre la que suspendemos

La muerte diaria de la soledad.

 

¡No tienen precio vuestros ojos,

Personas alzadas al confinamiento!

Nunca olvidéis las noches que estáis deseando,

Porque la libertad estrecha su camino

Entre semejantes.

 

En este conocimiento caduco,

La respuesta sobre tanto ruido,

Un pequeño golpe inunda las calles,

Aplauso que hizo la primavera

Hogar que nace con otros.

 

Si bien os veo, bien presentes

¿Dónde os llevan

las manos atadas del mundo?

¿Qué voces os bañan

los pies mudos del salón?

Yo tengo el mar invencible

Ignorando cómo nuestro destino

Desemboca en las playas.

 

Sin palabras, no cabe duda,

Perdido está el corazón

En la trágica belleza de su mortalidad,

Linde que despunta

Cada hora que vuelve a la vida.

4

 

Cada palabra es un incendio

Donde se hospeda

La luna ciega de la sed.

 

Y así

Cada cuerpo es un augurio,

Paseantes de noche.

 

Rómpete, belleza,

En gotas de agua

Sobre la piel del desierto,

Estrella muerta del cielo

En sueños sublimada.

 

BIOGRAFÍA

Soy Francisco Manuel Lueiro Gutiérrez, pontevedrés de nacimiento y psicólogo por formación. Ser poeta es mi forma de descubrir el mundo. Miguel Hernández y René Char me enseñaron a desnudarme encontrando mi estilo a través de: la poesía y el ensayo fragmentario. Estos dos géneros son las formas en las que mi pensamiento se estiliza. Fui colaborador y autor en la plataforma cultural llamada Insomne. Pero, soy poeta por vocación. Tomando como referentes a los ya nombrados, a Andrés Neuman y a Ada Salas presento una poesía despojada de adornos; al natural, simbólica y honesta.

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Polly
Polly
21 días hace

Tal y como una vez leí: La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita. Muy bonitas palabras!

Casa Bukowski