Harvey Townshend – “los cantineros barren restos de historias”

¡Compartir!

el veneno que caía gota a gota

 

los planes deberían cumplirse

 

siempre

 

si son buenos

si son ocurrentes

si no hay motivo para lo contrario

 

los planes deberían cumplirse siempre

 

el mío también

 

el mío era reírnos

¿qué te parece?

como dos locos

como niños

como si nunca

hubiésemos perdido la maldita inocencia

reírnos

de la situación

de nosotros

de la puta vida

reírnos

del suelo encerado

del ambiente aséptico

de las noticias de aguja

del miedo a despertar mañana

 

los planes deberían cumplirse

si no hay motivo para lo contrario

¿piensas lo mismo?

 

el mío era perfecto

pero en un segundo

se tornó en espinas

la evidencia giró sobre sus pasos

nos quebró la cadera

y cejó en el empeño

de mostrarse reversible

 

¿lo recuerdas?

 

contuvimos la respiración

tragamos saliva

 

aquella mañana

yo sólo pretendía permanecer callado

hablar sin decir nada

conseguir

que un pedazo de tela

desnudara mis palabras

no buscaba más que alegrarte el día

quedarme allí

contigo

en ti

y tú

conmigo

 

pero todo

giró al infierno

el techo

se vino abajo

las mandíbulas

saltaron por los aires

tus pupilas

naufragaron

unas manos asustadas

escribieron nuestros nombres en tinta roja

y la risa

se disolvió

en el veneno

que caía gota a gota

 

ahora sé

que me rendí a destiempo

que no fui más que un jodido idiota

 

ahora sé

que debimos haber reído

 

aunque no encontráramos la maldita gracia

aguardando sombras

 

afuera

las cuevas húmedas ofrecen cobijo

a los desheredados

los cantineros barren restos de historias

el diablo recorre las calles

y la muerte ronda los hospitales

 

todo en orden

 

tal como dijo el viejo Hank

el mundo gira sobre un eje podrido

 

aquí dentro

tampoco repican campanas

 

la oscuridad ilumina la casa

 

suenan relojes

 

el miedo

cubre las paredes

abre las cerraduras

 

el miedo

sabe cómo joderte

sabe hacer bien su maldito trabajo

 

se mete en la cama

como una serpiente

como un iceberg

 

es una madeja

es una soga en tu cuello

es un ataúd

 

sabe cómo atraparte

sabe hacer bien su maldito trabajo

 

el miedo es un grito en mitad de la noche

BIOGRAFÍA

Harvey Townshend (Albert Lea, Minnesota, 1971) aprende, con apenas cinco años, a tocar de oído Red River Valley en una flauta Honner de madera de cedro. Este hecho, junto con el de no ser capaz de mantenerse erguido sobre unos patines, marca el devenir de buena parte de su infancia y adolescencia. Superada la educación secundaria, marcha a Boston y consigue una licenciatura en Literatura Inglesa por la Universidad de Massachusetts, tras la que pasa de puntillas por diversos trabajos de dudosa proyección, hasta verse envuelto en un escabroso suceso que no viene al caso. Hastiado de caminar sin dejar huella, decide regresar a su pueblo natal para establecerse de manera definitiva en la casa que perteneció a sus abuelos, no sin antes despedirse de la realidad underground, junto con Dean Moriarty, en un viaje de costa a costa del país, atravesando la práctica totalidad de estados norteamericanos. Es en el trascurso del mismo donde se inicia en el mundo de los viajes astrales.

Su carrera literaria, totalmente inédita, comienza a tomar forma precisamente en uno de esos desplazamientos incorpóreos, tras conocer a Javier Tortosa (España), persona afín a Harvey en devociones e inquietudes. Después de varios encuentros astrales, en los que terminan forjando una entrañable y confidente amistad, ambos reconocen sus limitaciones como literatos de manera individual y sellan un acuerdo tácito por medio del cual Harvey trasladará sus ideas y experiencias a la tinta y al papel de su alter ego en el otro lado del charco. Trazos en falso (2017, Boria Ediciones) y el presente Here’s looking at you son el resultado del citado acuerdo hasta la fecha.

 

 

 

 

Comentarios

Suscribir
Notificar de
guest
0 Comments
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Casa Bukowski