PEDRO ALFONSO MORALES RUIZ – LA BIBLIOTECA ES LA CASA CON PAREDES DE LIBROS
La risa siempre mata al triste
Quizás sepas algún día el secreto de mis males.
Julián del Casal, cubano.
No me reiré. ¡Nunca lo esperés!
En el silencio no entran moscas.
¿Por qué me hicieron la palabra triste?
Tampoco lloraré. ¿Nunca lo esperés!
Mis versos lo harán por mí si muero.
Quizás lloren o lagrimeen mis libros.
No, no me reiré. ¡Amo el silencio!
Si alguien cuenta un chiste horrible
apretaré mis labios con los dientes.
Sentate a la mesa, Julián. Bueno, dije.
Me senté: el mantel blanco, la cortina…
«De morir joven triste certidumbre».
¡Ay, me reí! ¡La carcajada! ¡Qué bruto!
El torrente de sangre en el mantel blanco.
La rotura, la aneurisma, la bella muerte llega.
¡La risa siempre mata al triste! ¡No lo sabía!
[Telica, 11 de enero de 2020]
Vení, María
Desde hace ocho años mi oficio es leer y escribir:
dejé pizarra, crayón, y pupitres. No al estudiante.
Mi profesión está en la lectura de la hoja y el libro:
las palabras son artefactos de creatividades increíbles.
Mi campo son los libros: la palabra, el texto, el discurso:
vení, María, le dije, pero Amalia se ríe con José Mármol.
Nadie cree en mi trabajo: sin beneficio me ven. Sonríen,
y me ven desempleado sin oficio sin martillos ni clavos.
María me gusta mucho y la amé: linda su trenza y cola.
Hace rato su examen aprendí sin preguntas en un cuento.
Allí, los paratextos: titulogía, marca, prefacio, perfecit:
el íncipit muestra la novela, su vida: el tono del narrador
y su discurso; cronotopo, lenguaje, deixis textual, social;
la casa y familia, la mesa y colina; el caballo que se alarga
a Doña Bárbara, La vorágine, Don Segundo Sombra natural.
María viene pastoril: de la Arcadia, la Menina y Moza, Diana.
Bécquer junta río y grama, color y árbol, murmullo y brisa:
el loco ameno se fabrica en el Cauca con María y con Efraín.
Vení, María, le dije, y me vio como si yo me llamara Efraím.
[Telica, 29 de enero de 2020]
Una biblioteca arranqué a la tarde
La biblioteca es la casa con paredes de libros
y la palabra la sostiene con historias largas
y la amarra con hilos de narración y el yo lirico
puso la guitarra entre sinónimos y antónimos.
Vino el tiempo de quitar tierra y polvo de las
palabras en los libros para que brillen sus ojos.
Quitar el lodo a veces es descubrir la huella
del olvido donde las vidas se llenan las bocas.
Hay telarañas en los libros con vidas y mañas
de lectores anónimos que sin agujas zurcen
para que el tiempo se enrede en el espacio
de la espera que los silabarios no adivinan.
Desempolvar libros es ponerle camisa nueva
y un pantalón con tirantes de vida y lenguaje.
Los libros catrines irán por calles y ciudades
a buscar lectores que se aburren de la vida.
A fin de año volverán todos los grandes libros
a colgar sangre, lágrimas, y sus humanidades.
[Telica, 13 de enero de 2021]
El niño es el ser más libre del mundo
A Alga Marina Elizagaray
No me mirés así, porque soy niño y energía.
Ya estoy grande y pienso y sueño tanto por mí
que el adulto, ser muy raro, es responsable
de mi techo, mi comida, mi vestido, mis libros,
pero de mis ideas y sueños me basto solo yo.
Razón tuvo Saint Exupery con el sombrero.
Amé el cuento folclórico, cuya historia final,
no moraliza ni me dice qué es el ser por ser
ni cómo debe ser el ser, pues cada quien es
como es y canta efecto y vida para ser feliz.
Razón tuvo Saint Exupery por el adulto raro,
porque cada uno sueña y cada sueño es uno.
Soy feliz como un sueño con cuentos y versos
y una guitarra con personajes de cuerdas flacas
y sus locuras, anormalidades, rarezas, quijotes
que me convierten en niño único: sueño, ideas.
[Telica, 09 de febrero de 2021]
Signo lingüístico
Hoy me vi signo lingüístico Lévi.
Un rato fui significante nuevo, frágil.
Otro rato fui significado viejo, estéril.
Me sentí semiótica de Charles Morris.
Me sentí lingüística de Ferdi Saussure.
Me vi forma fónica y achatada, amarilla,
sonido largo e imagen acústica de guitarra.
Fui ideal y concepto mental. ¡Ay, Quijote!
Una referencia de nada que es nada en algo.
Fui letra muerta, mal herida, mal hecha:
el sonido de una palabra arcaica sin valor.
Caminé como J y bostecé fonema total.
Fui la S final de cualquier palabra muda.
Fui representación mental sin pago y una
idea loca de Lacan en «El estadio del espejo».
El inconsciente se estructura en lenguaje.
Lacan sonrió como el inconsciente olvidado.
En mi estado mental me vi como vocabulario.
Mi cerebro se llenó de significantes sin sonidos.
Fui triángulo semiótico de Ogden y Richards:
«El significado del significado» era significante.
Hoy me vi signo lingüístico Claude Lévi-Strauss
y me salen letras y palabras de las manos y los pies.
[Telica, 18 de febrero de 2021]


Pedro Alfonso Morales Ruiz (Telica, León, Nicaragua: 13 de mayo de 1960)
Poeta, narrador, músico y profesor de Lengua y Literatura. Cursó Lengua y Literatura, Derecho y Maestría en UNAN, León. Ejerció la docencia durante 25 años en primaria, secundaria y universidad. Fundó Artelica, grupo literario, y es miembro de Asociación Acción Creadora Intercultural (ACIC).
Ha publicado 36 libros: dos novelas, diez de cuentos, cinco de poesía, cinco de libros textos de secundaria, cinco de caligrafía y ortografía para secundaria, dos de ensayos, una antología, y seis libros digitales de los cuales dos son de literatura oral y cuatro de poesía.
Felicidades poeta. Siempre admiro su trabajo literario.