Poemas de Juan Pablo Ibarra

Juan Pablo Ibarra (1997). Poeta. Psicoanalista. Viña del Mar. Ha publicado 16 Poemas (AfterPoetry Editorial, 2026). Se ha formado con los poetas Angélica González Guerrero, Marcelo Novoa, Germán Carrasco y Giovanni Astengo.
ANTICIPACIÓN
Tú también puedes ocupar un lugar
en el deseo de los demás.
No desdeñes.
He visto muchas cosas.
No lo creerías.
Aún la vida monótona y estéril
puede ser una novela o una película
frente a los ojos y corazones correctos.
¿Cómo surge el arte?
No necesitas tanto esfuerzo para convencerte.
Escucha,
esto no es una instalación de arte moderno;
es sólo un poema, nada más.
Y la imagen que revolotea
y la conversación pendiente
no impedirán que en tu camino
se pose el pétalo correcto.
El pensamiento acelerado
y la crepitación del pulso
puede que descansen
cuando la rutina se vea interrumpida,
cuando la continuidad del tiempo y la realidad
hasta ahora apacibles,
muestren otras posibilidades.
Anverso y reverso en los rangos del deseo.
En el calmo despertar
después del día de las anticipaciones,
estos problemas podrían quedar resueltos.
Tu nada es maravillosa.
CRONOLOGÍA DEL ATARDECER
Cuando estábamos lejos
soñábamos con ciudades que ardían
en el deslinde inacabado
de los sueños que teníamos.
Atestiguamos una sobrepoblación de las emociones.
Los excesos nos llevaron
a ocultar nuestras fantasías.
Olvidamos el dolor
en las puntas de los dedos
luego de haber estado haciendo costuras
en las noches sin cronología,
forzando la mirada entre un puntal y otro,
cuando sólo la tenue luz de una vela nos acompañaba.
Nuestro deseo era como la cerilla caliente
que al derretirse se endurecía en cualquier lugar.
Todo era incipiente.
Es verdad que lo que más gozamos
fue aquello que nunca llegó a ser real,
más que en la batalla perdida de los anhelos.
Descubrimos nuestro parentesco
con la resequedad del pasto
y con la escasez de la lluvia.
Ahora que tú no estás
puedo entender la epifanía del atardecer
y el razonamiento de las cosas que arden entumidas.
CAPÍTULOS DE UNA VIDA
Capítulos de una vida,
bosquejos y garabatos en los papeles rezagados,
narración que se detiene y repite y frena
ante sus inconsistencias.
Sólo una vida;
un respirar
que después será viento.
Latidos que serán sismos. Arqueología.
Un par de ojos iluminados por el sol y la luna
y que no obstante
serán parte de la radiación del ambiente.
Partes de un caminar
que regresa al futuro
y que avanza al pasado.
La contradicción es evidente
y no nos deja tranquilos.
No hay palabras clave
en el texto de tu existencia,
y si bien es cierto,
hay párrafos destacados y líneas silenciadas
–como en todos–,
es sólo eso, nada más.
Reparas en los puntos suspensivos,
en el bloqueo del escritor
y en las hojas llenas
de borrón y cuenta nueva
luego reescritas,
porque así se conoce lo que no se quiere saber
y se avanza hacia el siguiente capítulo.
APÁTRIDAS
Circunstancias nada extraordinarias
rodean este viejo problema. Así es, en efecto. —
Lo que una vez hizo fecunda nuestra vida:
los frutos de los ciruelos,
la natación de los gansos,
las sinfonías sobre los techos,
la comisura entre esteros y canales,
en fin, lo que plagaba todo de un gozo sin igual,
va muriendo sin pausa
en el arco final de cada historia. —
No quiero que lo pienses,
pero es inevitable
esta danza macabra y melodramática,
que sigue subsistiendo
mientras todavía podemos dar
nuestros últimos pasos
antes de convertirnos en algún molusco marino.
No conviene ser tan puntuales, a veces.
Intercalar lo elevado y lo pragmático
sin mayores tanteos o preámbulos, sí. —
Porque nos vamos quedando solos,
fieles al repudio del hecho de no poder negarlo:
pero amando lo que tenemos cerca
retrasamos la inminente caída de las cosas
–choza o ciudadela–,
ya que amando lo que quiere tenernos cerca
oh niña mía,
puede hacer que ya no veamos
el asunto de la soledad
de la manera en que siempre la hemos visto
ni sufrir el contagio mortal de su tinta color sepia.
AUSCULTARE
Escuchemos con cuidado
eso que se escapa
entre la fantasía y la curiosidad,
para que encontremos lo que no buscamos,
y a partir de allí,
sigamos y sigamos
y abramos las cortinas de la infamia
y atravesemos las ardientes equivocaciones
–que sólo nos entregan más aliento–
y abramos con los dígitos
de nuestras plusvalías despreciadas,
los puentes hacia el refugio
que por siempre hemos imaginado.
Acaso vuelvan
las aves silvestres que perdimos de vista
alguna vez,
en el continuo abarcar de sus sujetados vuelos,
expresándose entre rastros adormecidos.
No hay un lugar en que nada se aquiete,
ni siquiera un instante. Nunca.
Pero apartémonos del rayo inclemente
que se nos avecina de distintas maneras
para perder estos antiquísimos temores,
porque que lo que se ha ido
regresa transmutado,
manifestándose con sigilo
en el devenir de los cuerpos.
Si deseas adquirir su libro 16 Poemas puedes escribir a: jpibarra1997@gmail.com /
https://web.facebook.com/jpibarra1997/?locale=es_LA
