SARA MORO CARRERA – LO REPETIRÉ HASTA QUE LOS CIELOS ARDAN
Abrir mis puertas.
Yo, que dilapidé toda mi ansia
en una noche de verano,
me he ocultado entre la sombra
otro invierno sin tu abrazo,
me he sumido en la penumbra
de tus besos y tu tacto
acariciando cada nota
que me tocas al piano.
Y tú, que esperaste en la distancia
protegiéndote de todo daño,
has cambiado tu refugio
por sostenerme de la mano,
has enfrentado mil demonios,
has escupido a tantos dioses
y aún así jamás exiges
que te ceda mis canciones.
Yo, huyendo de compromisos,
de las paredes de tu piso,
me doblego ante tu esencia,
tus silencios y tu arte,
me someto a la creencia
en tus metas y tu llanto,
me declaro insumisa
ante la tiranía del verano.
Y tú, atrapada en tu silencio,
te vistes de otoño y pienso
que daría lo que fuera
por otra noche a tu vera,
por un instante empañado
entre tus besos y caderas,
por una tarde más de marzo
convirtiendo en versos mis penas.
Ahora se me agota la temeridad a cada paso,
se me empaña la nostalgia
en la inercia de tu abrazo,
se marchita la tormenta
cuando duermo en tu regazo,
abriré todas mis puertas
a tus promesas y tu lazo.
Gélidos recuerdos.
Recuerdo miradas heladas,
promesas macabras,
propuestas veladas
en noches que tocan su fin.
Despertares y espadas
en camas extrañas
arrancándome las alas
algún día gris.
Respiraciones entrecortadas
tantas madrugadas
por curar las heridas
aún queriendo morir.
Me anulé hasta las entrañas,
me enterré entre polvo y arañas,
hice saltar las alarmas,
ya no me consolaba ni escribir.
Y entre tantas asfixias,
entre las palabras vomitadas,
entre temores y prisas,
te encontré a ti.
Y, ahora los pelos como escarpias,
las más sinceras sonrisas,
la personalidad insumisa
que se ha vuelto dócil.
Ahora te pertenecen mis mañanas,
mis arrugas y canas,
mis anhelos y ganas,
mi resignación a vivir.
Ahora que enjuagas mis lágrimas
y compartimos las sábanas,
he aprendido que en esta vida que aprieta
lo que realmente importa es compartir.
Acuarela.
Pareces de acuarela, te disuelves en mi agua y me amedrentas
cada vez que el tiempo se para en tu almohada.
Puedo decirlo más alto, no más claro: eres futuro.
Lo repetiré hasta que los cielos ardan.
Y yo qué sé, si he perdido la fe en este bosque de olvido y ya lo asumo,
si es que mira, esta noche, a lo sumo
seremos uno contra uno
y contra tu cabezal.
Para luego despertarme y oírte respirar.
Pareces de acuarela, te disuelves en mi agua, te fundes con mi sangre y me amedrentas,
Siempre, para que el tiempo calle y nunca yo.
Podré decirlo más alto, pero no más claro: eres futuro.
No queda brecha, no queda muro.
No queda un pedazo de mi esencia que se declare mudo.
Y yo qué sé, si he perdido la fe en este bosque de olvido y ya lo asumo,
si es que, mira, esta noche, a lo sumo,
seremos uno contra uno
y contra tu cabezal.
No me arrepiento si he elegido despertarme sólo para oírte respirar.
Extorsión.
Escalando las laderas del perdón,
me he ahogado,
con el corazón desbocado,
reinterpretando de mil maneras las recetas de la solución.
Atrapando las promesas, las manías que abocaron el adiós,
he arriesgado
con las prisas de este lado,
calculando cuántas veces he escapado a la extorsión.
Agrietando mis maderas en este día apagado,
con la certeza de nunca haberte odiado
Esperando, aunque trate de evitarlo, tu aprobación,
hoy enjuicio a mi pasado,
suspiro y admito que este cuerpo callado
tampoco aspira a la rendición.
5.
Tu ética y mi estética
se erigen sobre las cenizas de mi arte,
condicionándome la métrica
y no hay cuerpo que me aguante.
Y es que tu sonrisa escéptica
ante cualquier apuesta cobarde
me resulta terapéutica
cada vez que mi cabeza arde.


Nacida en Santander el 18 de febrero de 1997, Sara Moro Carrera mostró, desde muy temprana edad, un intenso amor por el mundo de las letras.
Tras una infancia y adolescencia dedicada a estudiar, leer, luchar por derechos sociales y alimentarse de la literatura, estudió Historia en la Universidad de Cantabria, donde posteriormente cursó un Máster en Historia Contemporánea.
De forma paralela, continuó dedicándose a la escritura, publicando en 2020 su poemario Los últimos cantos de un pájaro enjaulado y compartiendo sus escritos activamente en redes sociales como su Instagram @sallybubble o su Twitter @365dayswithsara.
En 2021 recibió el IX Premio Isabel Torres a Estudios de las Mujeres y del Género por su investigación “Pioneras del feminismo: acercamiento biográfico a tres mujeres que hicieron historia: Flora Tristán, Alexandra Kollontai y Federica Montseny.”
Actualmente, compagina su amor por las letras con la realización de su tesis doctoral en la Universidad de Cantabria, con la intención de dedicarse a la literatura a la par que a la investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género.
Muy lindos poemas. Me gustan.