José Antonio Albarrán Errantes entre sombras

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UN ANCIANO EN LOS CAMPOS DE ARROZ

Siempre vuelvo a las mismas tristezas.
Avanzada mi edad y mi pobreza
nadie en este pueblo me recuerda.
Mi cabaña no se ha visitado en años.
El mundo se aleja y las inquietudes se acumulan.
Sólo poseo estos campos de arroz
cubiertos de blanca nieve donde observo
las huellas del tigre que se oculta en la espesura.
Pronto iré a su encuentro.
Cuando el vino me embriague
las luciérnagas me mostrarán el camino
hacia las montañas Kunlun.
Donde ya no hay Año Nuevo
donde ya no se persigue la vida.

IBANT OBSCURI SOLA SUB NOCTE PER UMBRAM

Nos dirigimos hacia el centro de aquella ciudad colonial.
Errantes entre sombras bajo balcones adornados con enredaderas
llenamos de música los callejones empedrados.
Hermosos, bajo el aura lunar
reíamos aullándole a los dioses paganos.
No descendíamos a los infiernos,
viajábamos hacia la tenue luz
que nos esperaba al atravesar el arco.
—Byron y Shelley, decías
mientras mezclábamos el vino y la hierba sin mesura.
Qué importa la vejez y la pobreza
cuando se es joven y acompaña la belleza.
Qué importa la bronca del mundo, cuando el
mundo nos mira con deseo y envidia.
Caminamos hacia aquella luz
(fuego de los hombres)
Sabiendo que, después de todo
no es tan malo estar vivos.
Entramos en la noche del mundo
como una lanza atravesando el muslo de la muerte.

TERCER CANTO AL NIÑO DE VALLECAS

A León Felipe

¡Vámonos León!
que resolvimos el enigma,
vámonos tú y yo y Sancho
y el místico y el suicida.

Que el yelmo de Mambrino
ya se hizo corona divina
y el niño de Vallecas anda libre
entre la corte y las golondrinas.

Sólo el bufón puede
burlarse del rey,
el chaval le ganó la partida
al infortunio de la vida.

Anda amigo, que el pintor
firmó el decreto de su cabello
con la tinta y el oro de la alquimia,
y Vicente cantó la hermandad
de todos los hombres en sus ojos,
que reflejan el tranco del potrillo,
ya Bucéfalo, ya Rocinante,
ya caballito de mar que cruzó hasta mi orilla.
Vámonos León,
el entuerto resolvimos,
pluma y esgrima.

¡Vámonos poeta, a la tierra prometida!
que allá nos aguarda el niño de Vallecas
y el caballero de la triste figura.

EN SECRETA COFRADÍA

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad:
somos nosotros.

Gil de Biedma, Amistad a lo largo

¿A quién escribo sino a ustedes que me escuchan antes de nacer todos los días?
Ustedes que se entregan a la vida tan mezquina
arrojando sus armas al vacío sabiendo que la guerra está perdida.
Ustedes que me hicieron nosotros, hermosos y malditos,
que bebimos y vivimos mirando el joven mar de siempre.
Guardamos rebaños y guardamos los mitos
para no sentirnos tan solos, para olvidar que fuimos ángeles.
Que preferimos ser rocío sobre la hierba y viajar juntos de un campo a otro,
o evaporarnos y ser nube, ser lluvia, ser río y retornar al paraíso.
Me pregunto para qué empuño la pluma, y como Whitman respondo:
“para dar cuenta de los amigos que se dicen adiós.”
También nosotros nos diremos adiós algún día
y sobre la tierra permanecerá nuestra secreta cofradía
para que otros se descubran en ella.
Entonces habrá valido la pena
el tiempo, la vejez, la despedida.
Y, sobre todo, el exilio celeste
pues a cambio seremos murmullo en la brisa.
Seremos parte de nuevas cofradías.

A UN POETA ORIENTAL

Llamada Musa
la planta del banano,
al crepúsculo
se inflama carmesí.
Aflora el poeta.

BIOGRAFÍA

José Antonio Albarrán (Ciudad de México, 1990). Realizó sus estudios superiores en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es director de la revista digital de creación literaria Campos de Plumas. Ganador del primer concurso de ensayo “¿Por qué es vigente la tauromaquia?” de la Fundación Tauromaquia Mexicana. Obtuvo la beca de literatura para asistir al Festival Cultural Interfaz ISSSTE, Hidalgo 2017. Sus poemas han sido publicados en revistas de México, Argentina, Perú y España.

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